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KUMBÉ, o cómo la danza convierte la falda tradicional de la cumbia en una jaula

La pieza de Marino Ariza usa siete telas de hasta siete metros y una falda blanca de cumbia para cuestionar, en escena, las reglas de movimiento de la danza tradicional colombiana. Cinco funciones: dos en Bogotá, una en Santa Marta, Barranquilla y Tocancipá.

Especial para El Espectador

21 de agosto de 2026 - 08:49 a. m.
Más que una actuación, Kumbé es un ritual de despedida. Abraza la vulnerabilidad del final, la ternura del desapego y la belleza que surge al permitir que algo muera para poder seguir adelante.
Foto: Cortesía Kumbé
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Después de conquistar a un público exigente en Hamburgo, Alemania, llega a Colombia el coreógrafo Marino Ariza con su obra magistral KUMBÉ, un solo de danza autobiográfico que usa la cumbia colombiana como símbolo de identidad, memoria y pertenencia.

El 4 y 5 de septiembre en La Factoría Léxplose (Bogotá), el 11 en el Teatro Santa Marta, el 12 en Barranquilla en Casa de Cultura, y el 17 de septiembre en Festival Internacional de Danza Olleros y Sembradores de Tocancipá.

Una falda blanca e impecable es el dispositivo escénico y velo protector que explora movimientos de la cumbia del bailarín. Siete telas de seis a siete metros, suspendidas del techo, caen progresivamente durante la función, en una puesta en escena que traduce en imágenes el argumento central de la obra: el colapso de un sistema de creencias heredado.

KUMBÉ se inscribe en un debate vigente en la danza contemporánea latinoamericana sobre quién define los límites de una tradición y bajo qué condiciones puede transformarse sin perder su esencia. La obra pone en diálogo el repertorio tradicional colombiano con música en vivo y videomapping, desde el propio cuerpo del bailarín como territorio de disputa.

Después de su exitoso estreno en Alemania K3 – Zentrum für Choreographie | Tanzplan Hamburg (Limited Edition), llega ahora a Colombia en una temporada breve, en un circuito nacional: cuatro ciudades y cinco funciones e Bogotá, Santa Marta, Barranquilla y Tocancipá.

“El proceso de creación partió de una pregunta: ¿Qué ocurre cuando empezamos a cuestionar las tradiciones que nos han construido, qué es lo que heredamos cuando reconocemos que contiene estructuras, valores y formas de relacionarnos que no nos representan?”, explica Ariza.

Sobre Marino Ariza:

Maestro en Artes Escénicas y en Danza Contemporánea de la Pontificia Universidad Javeriana, Marino practica danzas tradicionales colombianas desde los doce años y ha sido beneficiario de becas del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, y de IDARTES. Hace varios años que reside en Hamburgo, Alemania donde desarrolla su trabajo como coreógrafo, combinando danza urbana, contemporánea y el teatro.

Funciones:

Bogotá: 4 y 5 de septiembre - La Factoría Léxplose, Cra. 25 #50-34, Bogotá.

Santa Marta: 11 de septiembre - Teatro Santa Marta,

Barranquilla: 12 de septiembre - Casa de Cultura de Barranquilla

Tocancipá: 17 de septiembre - Festival Internacional de Danza Olleros y Sembradores, Plaza principal de Tocancipá

Por Especial para El Espectador

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