
En 1929, Adel López Gómez se unió a la redacción de El Espectador.
En aquel entonces, a comienzos del siglo pasado, Armenia era una ciudad muy distinta a la de hoy, apenas una aldea de siete a ocho mil habitantes, cerca del río Quindío que se desprende desde lo alto, por las estribaciones de la cordillera central, para atravesar zonas boscosas con empinados guaduales, indispensables para la construcción de viviendas.
Recién había nacido el municipio, en 1889, y sus fundadores se paseaban todavía por las calles, narrando tan extraordinaria hazaña, repetida una y otra vez en el parque principal, en calles y...
Por Jorge Emilio Sierra Montoya
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