La Bienal de Arte de Venecia abrirá el próximo sábado al público las puertas de una edición que se ha visto envuelta en controversias previas a su inauguración. Principalmente se han enfrentado a una tempestad de quejas, presiones y hasta dimisiones causadas por la decisión de permitir la reapertura del pabellón de Rusia.
El presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, ha zanjado la polémica este miércoles en la preapertura oficial alegando que su objetivo “no es resolver” los problemas del mundo sino “mostrarlos”.
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“El único veto aquí es a la exclusión preventiva. Me preocupan la censura previa y las declaraciones que derivan en un veredicto sin debate. La Bienal no es un tribunal sino un jardín de paz”, aseguró tras semanas de tira y afloja a cuenta de Rusia.
La 61ª Exposición Internacional de Arte de Venecia estará abierta hasta el próximo 22 de noviembre para exhibir las propuestas artísticas de cien países de todo el mundo, siete de ellos por primera vez, como El Salvador, que tendrá su propio pabellón.
La edición debía seguir el lema ‘In minor keys’, es decir, con una ‘tonalidad menor’, pero lo cierto es que ha sido de todo menos apacible... al menos sus preparativos.
El primer imprevisto surgió en mayo de 2025, cuando su directora artística, la camerunesa Koyo Kouoh, primera mujer africana en ocupar este importante cargo, murió repentinamente.
La exposición debía obedecer las líneas ya trazadas por su difunta comisaria, pero la decisión del presidente de Buttafuoco de permitir el regreso de la Federación Rusa, excluida desde 2022 por la invasión de Ucrania, marcó uno de los momentos más controversiales de la preparación de esta bienal.
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En su visión, Venecia debe acoger a todos los países para brindar una posibilidad de diálogo mediante el arte, pero esto ha enfurecido a muchos, desde el ministro italiano de Cultura, Alessandro Giuli, hasta la Unión Europea (UE), que ha amenazado con retirar los fondos por contravenir la política de sanciones a Moscú.
Sin embargo, Buttafuoco se ha enrocado en su idea y ha resistido a estas presiones, a pesar de los numerosos frentes que se le han ido abriendo.
Por ejemplo, el jurado internacional que debía fallar el premio al Mejor Artista y al Mejor Pabellón Nacional en un primer momento decidió excluir del reparto de galardones a Rusia y también a Israel por las matanzas en Gaza. La respuesta de la dirección fue ‘no’ y, por eso, dimitió en bloque el pasado jueves, días antes de la apertura.
La solución final de la Bienal ha sido abrir igualmente sus puertas readmitiendo a Rusia e Israel y prescindir del jurado y de la ceremonia de apertura. Los premios serán al final y los decidirán los visitantes que pasen por Venecia a lo largo de estos meses.
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El pabellón de Rusia, uno de los más antiguos, construido en 1914, permanecerá abierto solo los primeros cuatro días y después será solo visible en formato vídeo, según el embajador ruso en Italia, Alexei Paramonov.
El diplomático lo inauguró este miércoles y tildó de “deplorable” que la dirección de la Bienal haya sufrido “un inaceptable y grosero dictado” por parte de los “burócratas” de la Unión Europea.
Por otro lado, aunque en un primer momento se anunció la presencia de Irán, finalmente la República Islámica ha decidido retirarse en plena guerra con Estados Unidos e Israel.
La Ciudad de los Canales se convertirá en la capital mundial del arte y las distintas propuestas podrán visitarse en los Jardines, donde están los pabellones más prestigiosos, en el histórico Arsenal o por el centro veneciano.
El pabellón de España, uno de los ‘históricos’ del evento desde su apertura en 1922, se convertirá en un “pseudomuseo” mediante la instalación ‘Los Restos’, una recopilación de postales recuperadas por el artista Oriol Vilanova en mercadillos de segunda mano.
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Entre los cien países presentes en Venecia también estarán Chile, Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú y Uruguay, pero también protagonistas de la geopolítica actual como Estados Unidos, China, Ucrania, Gaza o hasta el Vaticano.
Colectivos feministas protestaron la apertura del pabellón ruso
Los colectivos feministas Pussy Riot y FEMEN unieron fuerzas este miércoles en una acción conjunta frente al pabellón de Rusia en la Bienal de Arte de Venecia, manifestándose contra la readmisión de la delegación oficial de Moscú tras su exclusión en 2022 por la invasión de Ucrania.
Una veintena de activistas, algunas con el rostro cubierto por los pasamontañas rosas de las Pussy Riot y otras con el torso descubierto siguiendo el estilo de FEMEN, encendieron bengalas amarillas y azules y ondearon banderas de Ucrania.
Sobre sus torsos desnudos se leían consignas como ‘La sangre es el arte de Rusia’ o ‘Rusia mata, la Bienal exhibe’, mientras que en sus pancartas denunciaban: ‘Arte para mostrar, tumbas debajo’ y ‘Disfruta el espectáculo, ignora la guerra’.
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Pussy Riot, que ya había anunciado su presencia para boicotear el regreso de la “Rusia oficial”, defendió que los artistas oficialistas no son neutrales y que “están vinculados a los esfuerzos de propaganda del gobierno”
“Si el arte tiene como fin representar a un país en la Bienal de Venecia —algo así como las Olimpiadas del mundo del arte—, entonces los artistas encarcelados por su postura antiguerra y a favor de Ucrania son el verdadero rostro de la Rusia moderna”, explicaron en una publicación en su cuenta de X.
Por su parte, el colectivo FEMEN acusó al “Estado terrorista ruso” de utilizar la cultura para camuflarse: “La sangre es el único medio de expresión de Rusia. Todo lo demás es decoración. Y la Bienal lo exhibe”.
“Hoy hemos bloqueado el pabellón ruso porque cada obra de arte que se exhibe allí se erige sobre un pedestal invisible: la sangre ucraniana. No la encontrarán en el catálogo, pero es el único material que realmente sostiene este pabellón”, escribieron en su cuenta de Instagram, junto a fotos de la protesta.
El grupo feminista concluyó su comunicado subrayando que, ante la guerra, “Europa debe decidir de qué lado está” y lamentó que, con esta readmisión, la Bienal ya haya “tomado su decisión”.
“Si exhiben a Rusia, exhiban sus crímenes. Muestren las ciudades ucranianas bombardeadas. Muestren las fosas comunes. Muestren los cuerpos mutilados de civiles transformados para siempre por los misiles rusos”, agregó.
La protesta, que duró aproximadamente 15 minutos, fue disuelta por la policía italiana sin que se produjeran incidentes ni detenciones, según los medios locales.