Durante más de 20 años, la biblioteca pública La Casa del Pueblo se ha destacado como un punto de encuentro para la comunidad de Guanacas en el municipio de Inzá, en Cauca. Sin embargo, la institución que ha ganado premios de arquitectura por su estructura de guadua y ha sido destacada por su labor, hoy se encuentra en peligro. La comunidad ha denunciado que cada vez que llueve, se enfrenta a inundaciones que son producto de deslizamientos de la montaña frente a la que se erigió la biblioteca y donde se construye la Transversal del Libertador entre los kilómetros 85 y 86.
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Según comentó Duván Martínez, bibliotecólogo de Inzá, una de las consecuencias de las constantes inundaciones es que el piso de la biblioteca está abombado y en riesgo de quebrarse. Por otro lado, los pasillos de cemento en la parte exterior también están resquebrajados, algunas guaduas ya presentan daños por la humedad y han evidenciado afectaciones a 600 libros aproximadamente. Más allá de estos problemas, el bibliotecólogo relató que, debido a las lluvias, hace unos años el techo cedió y, actualmente, operan con uno de plástico, una solución que podría quedarse corta. Además de la biblioteca, algunas viviendas de la vereda y la cancha de fútbol se han visto afectadas.
“Un día estábamos en la biblioteca y acababa de llover. Venía una niña por la cancha, cuando volteamos a ver por el ruido, se estaba deslizando una de las quebradas al lado de la biblioteca, por encima de la carretera. Nosotros le gritamos para que corriera y salimos a ayudarla. Después de eso, ella no quiso volver a la biblioteca durante un tiempo. Es algo que pasa mucho, me han dicho que los niños no quieren ir porque puede pasar algo. Cuando llueve ahora, la biblioteca se mantiene sola y eso es raro y muy triste, porque antes teníamos unos 30 visitantes al día, que es un número alto para una biblioteca rural”, aseguró.
Sin embargo, los problemas de la biblioteca y la vereda no son nuevos. En 2013 comenzaron a evidenciar afectaciones a la vereda. Documentos obtenidos por El Espectador evidencian que representantes de la comunidad han acudido a diferentes instancias para hacer visible su situación. En 2014 sostuvieron reuniones con diferentes actores de la comunidad, la alcaldía y otras instituciones por las primeras afectaciones que sufrieron.
En un comunicado enviado por Invías a El Espectador, aseguraron que: “No se han recibido reportes de daños a la fecha. Ni en los canales oficiales de la entidad (peticiones, quejas o reclamos) ni en las visitas técnicas y registros fotográficos de la interventoría —incluidos los de los días 15 y 16 de mayo de 2026— se evidencian o registran daños ni inundaciones en la biblioteca atribuibles al proyecto vial”.
Sin embargo, de acuerdo con Miguel Arias, abogado que ha acompañado los procesos de la biblioteca y la comunidad de Guanacas, cuando comenzó la construcción de la vía, los responsables aseguraron a la comunidad que estaban utilizando dinamita de bajo impacto para romper la roca y ampliar la vía, la comunidad incluso hizo un paro para evitar las afectaciones. Más adelante, en 2017, ocurrió una avalancha que afectó la vivienda de su familia, razón por la cual interpusieron una tutela.
En la tutela, Invías argumentó que los derrumbes que se vivieron en la vereda en 2017 fueron producto de “fisuras que presenta el terreno por su naturaleza y composición”. Sin embargo, en ese momento, un juez falló a favor de la comunidad. “La orden fue de adelantar un estudio técnico y generar las obras necesarias para mitigar el riesgo sobre las viviendas, sobre los predios afectados y sobre la biblioteca”, afirmó. Sin embargo, según contó el abogado, esta solución no fue sostenible, puesto que con las fuertes lluvias algunas de las obras no resistieron.
Los llamados más recientes de la comunidad se remontan al 2022. En ese año se realizó una reunión con la entidad para definir acciones para mitigar los daños que ya les habían ocasionado diferentes olas invernales. Durante ese año se sostuvieron otras reuniones con el mismo objetivo. Sin embargo, para la comunidad estas acciones no han sido suficientes.
Parte del problema, según mencionó Arias, ha radicado en que han sido remitidos a los consorcios encargados de la construcción. “Nos tocó instalar una acción de tutela en el 2023, nuevamente por afectaciones que fueron más graves al acueducto de la comunidad, a la biblioteca, a la cancha de fútbol, a la cancha de básquet y alrededor de unas 25 familias que están pues en la zona. Invías determinó que el consorcio revisara, quedaron de hacer un análisis geodésico de cómo estaba la situación y también de mirar qué obras eran las que se iban a implementar”, afirmó el abogado.
Frente a la problemática a la que se enfrentan, el pasado martes 20 de mayo se realizó una reunión en la que estuvieron presentes representantes de Invías, el Ministerio de las Culturas, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, la Biblioteca Nacional de Colombia y miembros de la comunidad de Guanacas, como Martínez y Arias. En esta se acordó que se enviaría un equipo técnico al territorio. “Se ordenó una revisión inmediata en el sitio junto con el contratista y la interventoría para evaluar las condiciones actuales de la vía y de la biblioteca. Se agendará el traslado de una comisión de expertos desde Bogotá para evaluar de manera integral los riesgos en el corredor vial y en el área de influencia de la vereda Guanacas. Con base en el diagnóstico técnico de los especialistas, el Invías ejecutará de manera oportuna las obras o medidas correctivas que resulten necesarias para proteger tanto la infraestructura vial como este emblemático espacio cultural”, aseguró la entidad en su comunicado.
Adriana Martínez-Villalba, directora de la Biblioteca Nacional de Colombia, concluyó de la reunión que “hay voluntad total de Invías de asumir esto, entendiendo que posiblemente los daños sí han sido causados por los dos kilómetros de la vía que se vienen construyendo desde el año 2013 y que pueden ser los que están haciendo que el agua esté bajando, no solamente hacia la biblioteca, sino también a unas canchas que hay en ese mismo sector”.
La directora explicó que las bibliotecas públicas, como La Casa del Pueblo, dependen jurídica y administrativamente de los municipios o departamentos donde están. La Biblioteca Nacional trabaja en tres niveles con estas instituciones, al coordinar la Red Nacional de Bibliotecas Públicas: asistencia técnica, formación bibliotecaria y dotación.
Teniendo esto y la situación de la biblioteca de Guanacas en cuenta, aseguró que: “Desde la Biblioteca Nacional acompañaremos la visita de los especialistas de Bogotá. En las competencias que tenemos y en los niveles de asistencia que tenemos con la biblioteca, nos interesa mucho poder revisar cuáles son los daños a la colección de libros y poder reponer lo que sea que se haya perdido. Queremos revisar los inventarios, valorar y estar allá con ellos para entender también dónde están los daños y revisar cómo podemos ayudar”.
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