Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
La Feria del Libro de Bogotá reúne a varios de los principales actores de la cadena del libro: escritores, editores, libreros. Sin embargo, existe un rol que muchas veces pasa desapercibido, pero que termina convirtiéndose en el anclaje que une los demás eslabones del ecosistema editorial.
La distribución y, sobre todo, la distribución independiente, han encontrado la manera de posicionarse en espacios como la FILBo 2026 y con un público cada vez más interesado en lo que se produce desde este gremio, han logrado seguir expandiéndose.
La Diligencia Libros es una distribuidora independiente que agrupa 27 sellos colombianos y que se describe como una iniciativa de “editores para editores”. El Espectador habló con Violeta Gómez, directora comercial, y Jorge Piragua Forero, coordinador de comunicaciones y asuntos comerciales de este proyecto, para conocer un poco más acerca de la experiencia de la distribución independiente en la edición de este año de la FILBo y las nocedades que traen para los lectores.
Le recomendamos: Todas las versiones de Bruma (Reseña)
Según relató Piragua, su participación en la feria comenzó en espacios más pequeños, similares a “hangares”, pero su posicionamiento en el sector y la inclusión de cada vez más editoriales, los llevó a ocupar un sitio que respondiera a esas necesidades de crecimiento.
Desde hace ocho años, La Diligencia se encuentra en el pabellón 17, creado precisamente para agrupar proyectos independientes. De acuerdo con Gómez, este espacio común contribuyó a que contaran “con mayor presencia y visibilidad dentro de la feria”. Hoy en día, su estand característico de madera se ha convertido en una zona distintiva para el sector.
La preparación para la FILBo 2026, así como para anteriores ediciones, empezó desde el año pasado, aproximadamente en noviembre. Piragua dijo que el proceso incluyó una diversidad de acciones administrativas, que van desde “diligenciar formularios y gestionar el stand, hasta organizar inventarios, seleccionar títulos, hacer la curaduría y definir las dinámicas de venta. También pensamos qué novedades presentar cada año y qué imagen queremos proyectar”.
Consulte aquí: Álvaro Mutis: el encanto inagotable de un prestidigitador
Entre las editoriales independientes del catálogo de La Diligencia se encuentran Laguna Libros, enfocada en narrativa contemporánea latinoamericana, con sus respectivos sellos de narrativa gráfica, Cohete Cómics, y poesía, Cardumen. Otros proyectos presentes son Luna Libros, El Peregrino, La Valija de Fuego, Piedra Tijera y Saudade Libros.
También trabajan con iniciativas de literatura infantil como Círculo Abierto, El Salmón y Rey Naranjo. El trabajo que han venido realizando dentro del sector les ha permitido ampliar su catálogo a nivel internacional, incluyendo editoriales como Las Afueras de España, Impronta de México, Eterna Cadencia de Argentina y Las Marías de Puerto Rico.
Además, llegan con más de 20 novedades editoriales de todos los géneros, entre las que destacan: “Un Templo para la locura”, de David Ríos (Ensayo); “Teléfono roto” de Paula Ramírez Echeverri (Narrativa, juvenil); “Macrored” de Claudia Amador (Cuentos); “Cosecha” de la autora india Manjula Padmanabhan (Teatro); “La chispa de la vida” de Roberto Ruiz Laverde (Fotolibro); “Los Bruxismos” de Fátima Vélez (Poesía); y “Cuerpos para odiar” de Claudia Rodriguez (Biografía).
Los retos del sector
Sin embargo, a pesar de sus expansión, el rol de la distribución sigue siendo invisibilizado. “Todo el mundo sabe quién es el autor y reconoce la importancia de la editorial, que crea el libro como objeto, y de la librería, que es donde se consiguen los libros. Sin embargo, poca gente entiende lo que implica llevar los libros desde la editorial hasta la librería”, declaró Gómez.
Entre los principales retos de su oficio, Gómez mencionó que la curaduría es un aspecto especialmente complicado, ya que deben lograr que las editoriales dialoguen entre si y abarquen las distintas necesidades tanto de los libreros como de los lectores. Por su parte, Piragua dijo que trabajaban con “apuestas arriesgadas”, por lo que muchas veces puede ser difícil promover publicaciones poco habituales.
Al preguntarles por la dinámica con los lectores durante la feria, Gómez manifestó que a veces el primer acercamiento de los asistentes es tímido, por lo que es necesario que el equipo de ventas sepa “leer al público, acompañarlo y hacerlo sentir cómodo”.
Le sugerimos: “Hay que lograr que nuevas generaciones entiendan que nuestra historia tiene 14.000 años”
“Hay un trabajo importante en identificar qué libro puede interesarle a cada lector o lectora. Por ejemplo, si a alguien le gusta cierto tema o estilo, podemos recomendarle otro libro relacionado que dialogue con ese interés. Esa capacidad de recomendación es clave en nuestro trabajo”, afirmó Piragua.
Finalmente, ambos contaron que la afluencia durante los primeros días suele ser más bajo y que en esta edición esto puede deberse a que la feria inició en días laborales y no el fin de semana, como en 2025. No obstante, también reconocieron que estos días iniciales sirven para que el equipo se afiance y que esperan que este fin de semana la asistencia incremente.
“Confiamos en el posicionamiento de La Diligencia, en la fortaleza de las editoriales y en las novedades que presentamos, para lograr una muy buena feria”, concluyó Gómez.