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La fotografía cumple 200 años y enfrenta el desafío de la inteligencia artificial

A 200 años de la primera fotografía, este repaso histórico abarca desde los daguerrotipos hasta los desarrollos de la modernidad.

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Carmen Menéndez Cobos
01 de septiembre de 2026 - 06:01 p. m.
Se considera que la primera fotografía fue tomada en 1826.
Se considera que la primera fotografía fue tomada en 1826.
Foto: Pixabay
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Hace dos siglos sacar una fotografía suponía horas de exposición y trabajo; hoy basta con una décima de segundo y una simple presión sobre una pantalla. Entre ambos gestos ha tenido lugar una de las mayores revoluciones de la historia de la imagen, que Francia celebra, como cuna de la fotografía, en plena convulsión por la inteligencia artificial (IA).

Esta conmemoración nos remite a un viaje humano y tecnológico que incluye “conocimientos, técnicas, oficios y una industria específica”, como explica el historiador Michel Poivert, profesor de Historia de la Fotografía en la Sorbona.

‘Vista desde la ventana de Le Gras’, la más antigua

Todo comenzó en 1826 en Saint-Loup-de-Varennes, un pequeño pueblo francés, cuando el inventor e ingeniero Nicéphore Niépce consiguió fijar sobre una placa de estaño el paisaje que veía desde su ventana.

Para lograrlo, cubrió la placa con betún de Judea y la expuso a la luz durante siete horas. Después eliminó las partes de betún que no se habían endurecido y así consiguió obtener ‘Vista desde la ventana de Le Gras’, una imagen rudimentaria de varias casas que se considera la fotografía más antigua de la historia.

Niépce llamó a su procedimiento ‘heliografía’, escritura mediante el sol.

El daguerrotipo o la democratización del retrato familiar

La fotografía tardó poco en dejar de ser un experimento para convertirse en una revolución social. El 19 de agosto de 1839, el astrónomo François Arago presentó públicamente el daguerrotipo de Louis Daguerre y el nuevo procedimiento comenzó a extenderse.

Por primera vez, un rostro podía quedar fijado para siempre sin necesidad de que un pintor lo reprodujera sobre un lienzo. Eso permitió a las clases medias y populares hacerse retratos familiares y dejar una huella de su propia existencia.

La nueva tecnología provocó fascinación pero también rechazo, en particular, entre los que no concebían que una imagen producida mediante química y una máquina pudiera ser considerada arte.

“Los pintores y los grabadores tuvieron que adaptarse, al igual que hoy en día los fotógrafos deben adaptarse a la llegada de la IA”, explicó Poivert.

La revolución Kodak y el nacimiento del fotoperiodismo

Rápidamente, las cámaras empezaron a salir de los estudios para documentar el mundo.

“Las ciencias, las exploraciones, la ilustración, todos esos ámbitos fueron transformados gracias a los medios de registrar lo real”, dijo Poivert. “El mundo se agrandó”, mantuvo.

En 1888, se produjo otra revolución cuando Kodak simplificó radicalmente la toma de fotografías.

“Kodak comprendió que ahí había un mercado gigantesco: al ofrecer pequeñas cámaras fáciles de usar, todo el mundo podía convertirse en fotógrafo”, contó el historiador.

La fotografía también conquistó periódicos y revistas ilustradas para convertirse en testigo de la actualidad. El fotoperiodismo hizo de la imagen una nueva forma de contar guerras, revoluciones y transformaciones sociales.

En 1947, la creación de Magnum Photos por Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, David Seymour y George Rodger consolidó además la figura del fotógrafo como autor y testigo de la historia.

Ese mismo año, el nacimiento de Polaroid llevó un paso más allá la obsesión por la instantaneidad. Después llegaron la fotografía digital, los teléfonos móviles y las redes sociales.

Inteligencia artificial, el gran desafío

El bicentenario coincide con un momento de ruptura provocado por la inteligencia artificial y su capacidad para crear imágenes de personas, escenas o acontecimientos que nunca existieron. No obstante, Poivert rebate esa confrontación entre la realidad de la fotografía y la irrealidad de la IA.

“La objetividad de la fotografía es un mito”, dijo y recordó que el fotomontaje y otras formas de manipulación existen prácticamente desde los orígenes de la técnica. “Seguimos creyendo en las fotografías porque mantienen un vínculo físico con lo real, mientras en la IA, la imagen es generada a partir de datos”.

Francia rememorará ese bicentenario a partir de este mes de septiembre y durante un año con decenas de exposiciones, festivales, publicaciones, encuentros y talleres por todo el país. Entre los principales escenarios estarán el Grand Palais, la Biblioteca Nacional de Francia o el Museo de Orsay.

Por Carmen Menéndez Cobos

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