
Gabriela Carrillo en la librería Cooltivo, que abrió hace tres años. Queda ubicada en Chapinero.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
Gabriela Carrillo viajó a la Fiesta del Libro de Medellín con sesenta millones de pesos en libros y ninguna idea de cómo facturarlos. Fue hace un año. Tardó un mes y medio en calcular la magnitud de la pérdida. En noviembre se sentó con sus padres y llegaron a una conclusión: así como iba, la librería Cooltivo no tenía sentido. Hablaron de cerrarla, pero acordaron esperar a diciembre, el mes en que todo el mundo compra, y dejar la decisión para enero. Llegó la fecha. “Tuvimos días tan maravillosos que decidimos seguir”, dice. Hoy sigue en esa...

Por Natalia Ortega
Periodista de la Universidad Javeriana. Interesada en temas de género, paz y memoria.@ortegarnatalianortega@elespectador.com
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