
Por medio de los materiales y de la misma construcción de los objetos, Rosario López alude constantemente a la ausencia.
Foto: Cortesía Fondo Regional de las Artes Contemporáneas del País del Loira, Francia.
A la entrada de su estudio en Bogotá, a la izquierda, hay una mesa de trabajo. Detrás, en una pared inmensa, se ven fotografías de la serranía de La Lindosa (Guaviare) que la artista tomó en 2019. Son las mismas que hoy pueblan una de las paredes del tercer piso del Museo de Arte Moderno de Bogotá y que, en su silencio, hablan de una presencia humana, antigua e inquietante: la voz de viejos pobladores de América que dejaron testimonio de su existencia y de su cultura.
Por Juan David Zuloaga
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