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Con una visión milenaria, génesis de las más antiguas religiones del planeta y, al mismo tiempo, de una diversidad multiplicada en más de mil dialectos e incontables expresiones artísticas, la India sigue siendo un emporio de conocimiento que irradia al mundo. Pero no sólo fascina su pasado, sino también su presente, fortalecido por un crecimiento económico sostenido, un liderazgo tecnológico exportable y una proyección cultural que define y perfila su universal carácter.
Y, por estos días, Colombia es destinataria de este saber renovado, a través del Festival de la India, que hasta el próximo 30 de octubre en el hotel Hilton de Cartagena y entre el 1 y el 6 de noviembre, en el hotel Cosmos 100 de Bogotá, desarrolla una muestra significativa de varias facetas de su cultura: sus danzas clásicas que recogen rituales y leyendas para forjar "ritmos del alma"; su música legendaria con fortaleza en el canto; su cine, que ya desbordó fronteras, y su gastronomía con patrimonio de sabores y aromas.
Deepak Bhojwani, embajador en Colombia y anfitrión del festival, tiene argumentos adicionales para resaltar el evento: "Desde hace 34 años existen relaciones diplomáticas y lazos de amistad con Colombia, en el último año el intercambio bilateral llegó a US$410 millones; cada día son más las visas de trabajo y turismo que aprobamos para colombianos que nos visitan. Nos interesa mucho este país porque es estable y otorga confianza al empresariado. El festival es un encuentro clave para afianzar estos nexos".
La propuesta cultural es atrayente. Cinco expertas bailarinas, ataviadas con sus atuendos y maquillajes tradicionales, con el acompañamiento musical que caracteriza su misteriosa armonía de técnica no polifónica, demuestran la elasticidad y estética de sus danzas tribales y folclóricas. Los tambores, flautas o cuerdas subordinan el baile y el movimiento de los pies, rodeados de campanillas, evocan a los dioses y trazan la línea melódica de un arte que combina espectáculo teatral con belleza de movimientos.
El Festival de la India trae también una demostración de los notorios avances de su cinematografía. Hoy, en más de 30 lenguas y dialectos distintos, en este país asiático se están produciendo hasta 900 películas al año. Es tal el entusiasmo por el séptimo arte en la India, que a su cine comercial, coloquialmente denominado Bollywood, se suman las obras de autor, que ya han logrado reconocimientos en importantes festivales internacionales. Una prueba de estas realizaciones podrá evidenciarse en Cartagena y Bogotá.
Y no podía faltar su gastronomía. La historia de la India, legado de mogoles, hindúes, budistas o islámicos, se refleja en su culinaria. El curry, matizado por sugestivas especias, aderezado con carnes o en versiones vegetarianas con ingredientes importados, ofrece una combinación seductora. Que no es la única. Tres chefs, traídos directamente del país más poblado de la Tierra, complementan una variedad de platos para que los asistentes al festival sientan que Colombia y la India pueden también encontrarse en el placer del paladar.
Ese es uno de los objetivos del festival. El principal es que la cultura y la historia de la India sigan haciendo parte de la cotidianidad del país. De hecho, el pasado 15 de agosto, India conmemoró el sexagésimo aniversario de su independencia, el pasado 2 de octubre se celebró el Día Internacional de la No Violencia y el 8 de octubre fue lanzada en el país, con el sello Temis, la obra La historia de mis experimentos con la verdad, autobiografía del Mahatma Gandhi, alma fundamental de un país que a través de sus valores esenciales quiere acercarse cada vez más a Colombia.