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Esa misma riqueza folclórica que caracteriza a la mayor de las Antillas es también se encarga de acompasar la imaginación de los espectadores, componente esencial en la técnica que se conoce con el nombre de teatro negro.
Esta forma de hacer arte en las tablas con la oscuridad como cómplice, la maneja con maestría el grupo El Guiñol de Cuba, compañía que a lo largo de su historia le ha apostado a la comunicación a partir de los títeres, con el componente adicional de la reconocida técnica de la caja negra, en la que el espacio vacío se transforma en una fuente vital para el movimiento de los objetos y de los mismos personajes.
El colectivo, originario de la ciudad de Holguín fundado en 1959 y llevado a las ligas profesionales en 1972, se ha preocupado por mantener y divulgar las tradiciones culturales de Cuba, pero también ha incorporado en su formación histriónica procedimientos artísticos del exterior para hacer propuestas de corte internacional.
En esta vía se encuentra el montaje La calle de los fantasmas, creación de Javier Villafañe, reconocido dramaturgo cubano especializado en la elaboración de piezas para el público infantil. Este espectáculo, bajo la dirección de Miguel Santiesteban Domínguez, ostenta doce premios nacionales en Cuba y muchos reconocimientos importantes en América Latina.
La obra, que cuenta la historia de una niña llena de miedo que acude a su amigo el valiente Juancito para que la libre de dos fantasmas y un diablo, expone novedosas técnicas de animación con títeres manipulados con varilla y otros personajes movilizados por actores.
La oscuridad y la música cubana son vitales para este montaje fiel exponente del teatro negro.
‘La calle de los fantasmas. Viernes 30 y sábado 31 a las 8 pm. Teatro Gilberto Alzate Avendaño, Calle 10 No.3-16. Tel. 2 82 94 91.