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Dos meses lleva Luis Fernando Montoya preparándose para interpretar a Willy Loman, dos meses aproximadamente dura la temporada de la obra de teatro La muerte de un viajante y durante dos meses Montoya pasará noches dramáticas y mañanas de reflexión.
No es para menos, su personaje en la obra que en 1949 creó el neoyorquino Arthur Miller es un ex comerciante lleno de frustraciones, que posa sus esperanzas de vida en dos hijos rebeldes (Juan Sebastián Aragón y Manuel José Chávez) que actúan según su parecer, olvidándose de las ilusiones de su padre. Junto a su esposa, Linda (Jennifer Steffens), Willy Loman intenta darle una vida digna a sus hijos; sin embargo, al llegar a la vejez constata lo que ha pensado toda su vida, pero nunca ha aceptado: que no es nadie porque no tiene dinero. Se le apagan los ojos a Luis Fernando Montoya cuando reconoce que en Colombia hay muchos Willy Loman: “En este tipo de sociedad, llena de consumismo, desafortunadamente muchos se pueden identificar con este personaje que demuestra lo ingrata que es la vida con una persona del común”.
Sin embargo, la ingratitud no ha tocado la carrera artística de Luis Fernando. Hace más de dos décadas interpretó en la misma obra a Stanley, un mesero que atiende un restaurante al que acuden ocasionalmente los hijos de Willy Loman. Su trabajo desde los nueve años en las tablas le otorgó el papel protagónico. “Luis Fernando es perfecto para el personaje porque es un actor de tablas, que aunque es mucho más joven que el hombre al que interpreta, logra con exactitud darle vida a las frustraciones y los sentimientos de tristeza de un anciano que se pasó toda su vida viviendo de una mentira”, comenta Jennifer Steffens, la coprotagonista de la obra.
El clima de reflexión ronda a todos los actores del montaje, al director e incluso al público. Jenniffer Steffens, barranquillera, alegre de corazón, acepta que hacer un papel tan sumiso y dócil como el de Linda la hace pensar en todas las madres y esposas que pasan por la misma situación. “A los seres humanos nos enseñan todo menos a ser padres. Cuando llega el momento toca dejarse llevar por el amor y por la intuición, pero muchas veces se cometen errores, y eso es lo que le pasa a Linda”.
En 1971, Fanny Mikey encarnó este mismo personaje. Hoy, 37 años después, Jenniffer hace un homenaje a la reina de las tablas y dedica cada función a ella, quien tiempo antes de morir decidió con Jorge Alí Triana montar por tercera vez La muerte de un viajante. Para Triana, este primer estreno sin Fanny Mikey es la oportunidad ideal para que los medios de comunicación y, sobre todo, el público rinda tributo a su labor y consigan, con su apoyo, que se siga abriendo el telón.
“La obra cuenta la historia de una familia enfrentada a una sociedad que no les permite realizar sus sueños, porque estos son equivocados”, así es como el director define el guión escrito por Arthur Miller. Es precisamente esta situación la que consigue en el público uno de los cometidos del teatro, según Triana, “ensanchar los sentimientos del espectador, conmover y cuestionar sobre su propia vida”. Se puede decir que Jorge Alí Triana, sin ser actor, ha pasado por todos los papeles de la obra, pues como él mismo afirma, “si uno es hijo, se identifica con los problemas de Biff (Aragón) y Happy (Chávez), pero si ya ha pasado por esa etapa de la vida, ha tenido que pagar colegios, universidades, etc., pues el papel de Willy Loman logra conmocionar a todos los padres”.
Todo este ambiente de reflexión y tragedia se complementa con una escenografía sobria, conformada por los lugares comunes de una casa: la alcoba matrimonial, el comedor y una cocina en la que los pocos objetos que hay resultan determinantes. La muerte de un viajante se presenta en el Teatro Nacional La Castellana de Bogotá los días jueves y viernes a las 8:00 p.m.; sábado a las 5:30 y 8:30 p.m., y los domingos a las 6:00 p.m. La temporada va hasta el 20 de diciembre. Informes: 2174577.