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La muerte en un cuento de invierno de Eric Rohmer

El director francés era uno de los representantes más importantes de la Nouvelle Vague, la edad de oro del cine galo.

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Alberto Bejarano. / Paris, Especial para El Espectador.
12 de enero de 2010 - 10:59 p. m.
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Murió en París el lunes 11 de enero de 2010 el cineasta francés Eric Rohmer. Recordado como uno de los creadores de la “nueva ola” de cine francesa de los años sesenta, muchos lo mantenemos en nuestra retina tanto por sus películas (la marquesa de O, y los cuentos morales, entre ellos sobre todo “La coleccionista” de 1967) como por sus escritos sobre cine (en especial su libro sobre Hitchcock) y su papel crucial en la revista Cahiers du cinéma. Rohmer construyó una obra marcada por el deseo desgarrador de los personajes y por un deleite sutil y permanente por los lazos íntimos entre cine, literatura y filosofía.

Eric Rohmer, cuyo nombre de pila era Maurice Schérer (hermano del gran filósofo francés, el “hospitalario” Réne Schérer), tenía 89 años, y mantuvo su seudónimo de Eric Rohmer desde sus años de experimentación literaria hasta su muerte. Un Rohmer que soñaba con “hacer” cine en el París de la posguerra. Una era sombría y marcada por la “révolte” que desembocaría de cierta forma en Mayo del 68. Una época descrita con talento por Pascal Quignard en su novela, La ocupación americana. Un cine de posguerra, marcado por los debates existencialistas y las distintas corrientes filosóficas que se enfrentaban de café en café en el París de Sartre y del jazz subterráneo, -hoy inexistente en su snobismo-. Allí Rohmer y su generación, soñaban con “hacer” cine y lo lograron.

En una entrevista de 1996 en la revista francesa Les Inrockuptibles, Rohmer recordaba así esos años: “ de formas distintas, todos habíamos hecho estudios de filosofía. En lo que me concierne, fenomenología, Heidegger, Alain, todas esas influencias mezcladas. Dos grandes pensadores franceses contemporáneos: Sartre y Malraux quien era más hegeliano que existencialista. Veníamos entonces de una tradición del pensamiento que podríamos llamar “filosofía de las esencias” que iría de Platón a Heidegger, pasando por Hegel”.

Ahora, con su muerte, como en un cuento de invierno, como en una de las secuencias de su saga sobre las estaciones de principios de los noventa, con ese juego inter-textual que tanto lo caracterizó (en este caso hacia Shakespeare), se extingue otro gran cineasta francés que será sin duda objeto de numerosos homenajes. En una entrevista radial con una emisora en 2004 Rohmer decía que: “hay algo detrás mío que me impulsa, mi pasado cinematográfico, que me recuerda que no hay escenas imposibles de rodar”. Un pasado, marcado por las referencias cinefilas que iban de Rossellini a Fritz Lang, pasando por Jean Renoir y René Clair. Un impulso, compartido por toda una generación de cinéfilos de la posguerra, -inspirados tanto por Henri Langlois (fundador de la Cinemateca Francesa) como por André Bazin (fundador de Cahiers du cinéma)- dio origen al denominado cine de “autor”. Marca registrada del cine francés de esos años.

El perfil de Rohmer, enunciado horas después del anuncio de su muerte por el director de la Cinemateca Francesa, y ex director de Cahiers, Serge Toubiana resume bien su vida: “cineasta consagrado, crítico, teorico, pedagogo, profesor de cine en las universidades. Su obra era bien identificada por el público. Es, en cierta manera, el decano de la nueva ola. Lo que más me impactaba en Rohmer era su coherencia romanesca…”

Quedan sus películas como testimonio no sólo de su arte sino de toda una (bella) época del cine francés. Después de la muerte de Truffaut, (en 1984), quedan todavía y en mucha actividad, otras leyendas de la nueva ola, Claude Chabrol (a quien veremos este año como actor en la película Gainsbourg: una vida heróica de Joan Sfar) y Godard, de quien se anuncia su nueva película Socialismo. En una nueva época 3D para el cine mundial, los cinéfilos extrañaremos mucho a directores como Rohmer que concebían el cine a otra velocidad, a otro ritmo y con otros tonos. Quienes quieran leer una semblanza muy completa sobre la vida y obra de Eric Rohmer, pueden dirigirse a la biografía escrita por Pascal Bonitzer.

Por Alberto Bejarano. / Paris, Especial para El Espectador.

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