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La mujer detrás del talentoso Ripley

La escritora de novela negra más vendida en el mundo ha sido reeditada en español por Editorial Norma.

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Sara Araújo Castro
23 de junio de 2010 - 11:27 p. m.
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En el momento de su muerte en 1995 a orillas del lago Maggiore, en Suiza, Patricia Highsmith era la escritora de suspenso más vendida en el mundo. Era catalogada como la reina de la novela negra después de Agatha Christie y su amigo Graham Greene alguna vez dijo sobre ella: “Uno no cesa de releerla. Ha creado un mundo original, cerrado, irracional, opresivo, donde no penetramos sino con un sentimiento personal de peligro y casi a pesar nuestro, pues tenemos enfrente un placer mezclado con escalofrío”.

Esta escritora norteamericana, que alcanzó su máximo reconocimiento tras haberse trasladado a Suiza, vivió una vida solitaria y turbada por el rechazo que su madre expresó por ella desde su concepción. Fue criada en Nueva York por su abuela materna. Su primer trabajo fue publicado en Harper’s Bazaar cuando apenas tenía 24 años, y su primera novela, publicada en 1950, fue Extraños en un tren, rápidamente llevada al cine.

Aunque alcanzó a ver varias de sus obras de suspenso en la pantalla grande, como Extraños en un tren, que Alfred Hitchcock dirigió en 1951, su preferida era la versión de El regreso de Ripley, dirigida por Wim Wenders con el título de El amigo americano.

Tom Ripley, el gran estafador y asesino que Patricia creó y recreó en varios libros, se convirtió en un personaje de culto tras la interpretación que Alain Delon hizo de él en A pleno Sol, versión de El Talento de Mr. Ripley de René Clément en 1960. Cuatro años después de la muerte de su creadora, un nuevo director trajo, una vez más con gran éxito, a la vida a Ripley. Esta vez, Matt Damon, con la dirección del inglés Anthony Minghella, volvió a espeluznar al público con el encanto y el cinismo de este amoral individuo.

Ahora, alrededor de 30 títulos que antiguamente se publicaban con Anagrama en español y que eran difíciles de encontrar en América Latina han sido reeditados por Editorial Norma. Así, sus seguidores de siempre, los amantes del género negro y los lectores ocasionales tendrán toda una biblioteca para deleitarse: desde los relatos inquietantes de Sirenas en el campo de golf, las fascinantes formas de superar los límites de lo ético con encanto como La máscara de Ripley o Suspense, una obra más reflexiva que literaria en la que se da a la tarea de explicar cómo se construye una obra de suspenso.

La talentosa señora Highsmith no tenía mucho de su personaje. Su reticencia a la prensa, su necesidad de vivir sola y algo aislada, y la falta de estabilidad emocional que la llevó a tener relaciones poco duraderas dan cuenta de esto. En el libro Carol, que primero se publicó con el seudónimo Claire Morgan y con el título El precio de la sal (1952), habló abiertamente de su homosexualidad. Tres décadas más tarde reveló su identidad explicando las razones de la decisión inicial, después de la cual concluye que la alegraba “pensar que este libro le dio a miles de personas solitarias y asustadas algo en que apoyarse”. Así, maestra del suspenso, negativa y oscura en sus interpretaciones de la vida, pesimista y en ocasiones cínica, Highsmith, a través de su obra, regresa a las estanterías.

Por Sara Araújo Castro

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