Nacida en la miseria de los años 40 en alguna choza de Boyacá-Colombia, conoció a su madre; padre nunca tuvo. A los 16 años y huyendo de la pobreza, se fue a trabajar a un pueblo un tanto alejado de su natal. Allí conocería el infierno en toda su dimensión. Quién fue padre de sus primeros cuatro hijos, no le enseñó el mundo del amor, sino de la violencia ejercida en toda cabalidad. Ella nunca hizo el amor, ella fue violada sistemáticamente. Ella no conoció las caricias, ella conoció el puñetazo. Ella no concibió con amor, ella parió sometimiento. Ella nunca trabajó, ella fue esclava. A ella le debo que yo haga parte de esta vida, a ella hoy le llamo abuela.
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