El Magazín Cultural

15 Jul 2017 - 3:06 a. m.

La pantalla para el otro cine

Paola Turbay es la directora ejecutiva de este festival dedicado al cine independiente, que este año llega a su tercera edición y tiene el propósito de vincular las 20 localidades de la capital colombiana.

Juan Carlos Piedrahita B.

Paola Turbay es la directora ejecutiva del Festival de Cine Independiente de Bogotá. / Cristian Garavito - EL Espectador
Paola Turbay es la directora ejecutiva del Festival de Cine Independiente de Bogotá. / Cristian Garavito - EL Espectador

Para Paola Turbay, llegar a la tercera edición del Festival de Cine Independiente de Bogotá, Indiebo 2017, es la confirmación de que siempre se puede ir más allá. La primera edición fue un llamado, un anzuelo lanzado para que tan sólo algunas personas se sintonizaran con la urgencia de ver otro tipo de manifestaciones en la pantalla grande. La segunda, mucho más compleja que la anterior, implicaba un ejercicio mayor porque debía ratificar el espíritu del encuentro, pero sin llegar a repetir fórmulas establecidas, ni mucho menos copiar procedimientos exitosos sin exigirse demasiado. La tercera es, para la directora ejecutiva del evento, como caminar por una cornisa logrando el equilibrio entre la experiencia y la esperanza.

La tercera jornada de Indiebo, que comenzó el 13 de julio y se extenderá hasta el 23 del mismo mes, tuvo una preproducción, una antesala de rigor y desgaste muy difícil, porque implicó para sus fundadores, Paola Turbay, Alejandro Estrada y Juan Carvajal, asumir riesgos. Ellos se propusieron, también, impulsar procedimientos novedosos y hacer lo que no sabían hacer para sorprender al público, que siempre pide más. El funcionamiento de algo que se conoce al derecho y al revés no representa retos y esa pasividad jamás se la ha permitido Paola Turbay durante sus años de gestión cultural.

El hecho de ir a ver una película era para ella una especie de ritual que involucraba más de un sentido. Era, en resumen, una experiencia que había que disfrutar o padecer, dependiendo de la película y de la intencionalidad del espectador, con los ojos bien abiertos, el oído despierto, la piel agudizada al máximo y, sobre todo, el corazón dispuesto a dejarse sorprender. Un poco de esa noción de convertir la ida a una sala de cine en un suceso más experimental que un simple acto de entretenimiento motivó la gestación de este encuentro alrededor de las propuestas cinematográficas.

“El Festival de Cine Independiente de Bogotá (Indiebo) es un evento que tiene como misión democratizar la cultura, impactar a la comunidad a partir de experiencias relacionadas con esta forma arte, además de querer crear espacios no convencionales y convertirlos en lugares que se redefinan porque de pronto se hicieron con otro motivo, pero a través de lo que hacemos con el festival les hemos otorgado otros significados”, dice Paola Turbay, a quien expresiones como cineasta o cinéfila nunca la han definido.

No tiene nada en contra de Hollywood y sus producciones, en las que se invierte, a veces, más del presupuesto anual asignado para una nación denominada en vía de desarrollo. Pero ese tipo de manifestaciones ya tienen suficientes canales de divulgación, contrario a lo que sucede con el cine independiente. De ahí que ella haya asumido el rol de la gestión cultural que le ha hecho revaluar, en algunos casos, y ratificar, en otros, sus creencias.

“A raíz de la gestión con Indiebo veo el monumento a los Héroes, en Bogotá, con otros ojos. Esa es una estructura que está ahí pero que nadie se imagina que por dentro tenga un espacio mágico que lo convertimos en una instalación de realidad virtual, innovación, tecnología y experiencias de 4D. Allí estará concentrado todo lo que tiene que ver con plataformas digitales en esta industria creativa que se está desarrollando en Colombia”.

La estética y la belleza, dos conceptos que parecen estar ligados a Paola Turbay desde su misma génesis, también han cambiado de significado a raíz de su rol en el Festival de Cine Independiente de Bogotá. El hecho de ver cine y de estar dispuesta a la crítica y al argumento ha provocado que entienda estas dos palabras no como sinónimos sino complementos. Ambas dependen de la subjetividad y, para ella, tanto la belleza como la estética están cimentadas en la realidad. Prefiere ver un rostro real, con sus defectos humanos, que unas facciones perfectas que no transmitan nada.

La realidad en Photoshop le parece a Paola Turbay muy poco atractiva y por eso la premisa desde siempre en el evento que comanda desde hace tres años es contar historias que parezcan humanas y que, así sea desde la crudeza, se muestren sinceras.

Indiebo 2017 abarcará, hasta el 23 de julio, escenarios tradicionales y alternativos de las 20 localidades de Bogotá. La intención del evento es convertirse en la pantalla para aquellas producciones que pueden ser catalogadas, sin caer en prejuicios gratuitos, como “el otro cine”.

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