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La música del maestro Pablo Flórez, nacido en Ciénaga de Oro (Córdoba) y fallecido el pasado 14 de diciembre en Montería, es un pozo infinito de riqueza no sólo musical, sino de la sociología de su tierra. Así como los grandes juglares, la voz de Flórez inmortalizó los ritmos de la región, como el porro y el fandango; la gastronomía, las costumbres, las maneras del amor e incluso los dolores de la guerra.
De eso se trataron temas como La aventurera, La cumbia herida y otros cantos que han recorrido el mundo en boca de Totó La Momposina, Alfredo Gutiérrez, Iván Villazón o Adriana Lucía.
Nacido el 27 de junio de 1926, de una familia de músicos, Flórez se inició en su oficio desde muchachito, con distintos instrumentos, hasta llegar a la guitarra, la que siempre lo acompañó e inspiró sus composiciones.
No fueron pocos los homenajes que se le rindieron a lo largo de su vida. En San Pelayo se hizo rey del porro en tres ocasiones. Y las paredes de su casa daban fe de los reconocimientos y medallas que consiguió con sus notas y sus letras. Hoy, cuando Córdoba y Colombia entera lamentan su deceso, vale la pena recordar sus palabras, esta vez no por cuenta de la guerra, sino de su definitiva partida: “Hay luto, hay temores, la cumbia está herida”.
Pablo Flórez en sus propias letras
Cumbia herida
Mis campos eran sanos, no estaban manchados, las aves se han ido a lugares lejanos, están solos los nidos, no suenan tambores, la cumbia está herida, lloran las madres, lloran los niños, y nadie protesta, y nadie protesta.
Los sabores del porro
Mi porro me sabe a todo/ lo bello de mi región,/ me sabe a caña, me sabe a toro/ me sabe a fiesta me sabe a ron./ Me sabe a piña, me sabe a mango,/ me sabe a leche esperá en corrá,/ me sabe a china esparascá en fandango/ y ají con huevos en machucá.
La aventurera
Esa mujer tiene cara de ser buena/ porque así lo ha demostrado y lo he presenciado yo/ una vez que se fue pa’ Cartagena/ supo que me moría y enseguida regresó.
Si supiera que la quiero/ volvería por esta tierra/ al pueblo Ciénaga de Oro,/ donde tiene quien la quiera (bis).