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No tiene ningún disco favorito de blues. Él, en vez de escoger un ejemplar, prefiere quedarse con todos esos elementos que le aporta el género para vivir. A lo largo de estos años de trayectoria musical, este estilo caracterizado por la nostalgia y la armonía, le ha dado al argentino Gabriel Glatzer las herramientas para salir adelante. Gracias al blues ha podido conocer el mundo y por él es capaz de recorrerlo una y otra vez.
Lo que hace Glatzer se conoce con el nombre de Country Blues. Siempre ha sido un apasionado por el sonido rural de los años 20, década en la que el folclor se volvió una prioridad. Sin embargo, su guitarra también ha servido para escenificar lo que se vivió en 1930, momento crucial en el que se empezó a esbozar lo que sería el estilo eléctrico.
“Yo crecí escuchando a los Beatles, Pink Floyd y Led Zeppelin, hasta que me pregunté por qué esos grupos llegaron a ser lo que fueron. Me puse a investigar y me di cuenta de que todos tenían una cosa en común, y esa era la raíz del blues. Todos los grupos que me gustaban tenían elementos provenientes del género”, manifiesta este argentino que no asocia su música con la tristeza... sino con la vida misma, porque tiene instantes duros, aunque no falta la felicidad.
Los matices enriquecen su visión del blues, un género que eliminó todas las fronteras geográficas y se transformó en un lenguaje universal. Para Gabriel Glatzer, el blues es la forma más adecuada de sintetizar su vida.
“La gracia del blues es que está vivo en todos los artistas que lo interpretamos manteniendo el máximo respeto por los que estuvieron antes. Su esencia sigue intacta porque la pureza es cuestión subjetiva”, asegura con convicción.
Lo que hace Glatzer en su espectáculo, en el que está solo con su guitarra, es un recorrido por la historia del blues. A él le gusta, además de interpretarlo, traducir las letras, contar el cuento para que la gente entienda de dónde viene todo este movimiento. Esa, al parecer, es la única manera que tiene para seguir viviendo, en exclusiva, para el blues.