El Magazín Cultural

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21 Feb 2022 - 5:15 p. m.

De amantes y tiempos perfectos

El arte nos habla sobre el tiempo, su relatividad y el amor aparentemente inconcluso. Dalí pintó relojes que se derriten. Los amantes de Magritte no pueden besarse realmente. Y, para Félix González-Torres, dos relojes marcan la sincronía con un amor que falleció.

Daniela Cristancho Serrano

'Untitled (Perfect Lovers)', la obra de Félix González-Torres, ha sido parte de más de 75 exhibiciones, entre ellas el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
'Untitled (Perfect Lovers)', la obra de Félix González-Torres, ha sido parte de más de 75 exhibiciones, entre ellas el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Foto: Museo de Arte Moderno (MOMA)

Aún hoy me genera ansiedad abrir los ojos y ver que las manecillas del reloj marcan las tres de la mañana. Cuando éramos niños, mi hermano y yo vimos una película de terror en la que se hacía evidente que esa era la hora maldita de la madrugada, aquella escogida por los fantasmas para regresar y martirizarnos.

“No le tengas miedo a los relojes”, afirmó Félix González-Torres, artista visual cubanoestadounidense que se caracterizó por hacer instalaciones con materiales cotidianos. Esta frase acompaña su obra Untitled (Perfect Lovers), que se compone de dos relojes blancos, cuyas manecillas se desplazan por los números de manera sincronizada. Debido al agotamiento de las baterías, eventualmente estas dejarán de marcar el mismo tiempo. Esta obra se ha interpretado como una referencia a la lucha de González-Torres y su pareja, Ross Laycock, contra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y la eventual muerte del segundo.

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