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Felialegri: donde todo lo que brilla es opaco (Cuentos de sábado en la tarde)

Eran las 9:00 a.m. y como suele suceder cada domingo, Difer, el bisnieto del fundador de Felialegri, se prepara para dar el discurso matutino. Con botas, sombrero de cuero y saco negro, “el galán” del pueblo, como lo llaman en este mundo, sale a dar sus mejores palabras.

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Diego Fernando Núñez
21 de agosto de 2021 - 07:00 p. m.
Tras la muerte del bisabuelo de Difer, ahora le toca ejercer el papel de nuevo hombre al mando de Felialegri. Tiene nervios de salir ante su pueblo a dar el discurso de domingo. La ansiedad borra lentamente las palabras que ensayó por horas.
Tras la muerte del bisabuelo de Difer, ahora le toca ejercer el papel de nuevo hombre al mando de Felialegri. Tiene nervios de salir ante su pueblo a dar el discurso de domingo. La ansiedad borra lentamente las palabras que ensayó por horas.
Foto: Pixabay
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En Felialegri, desde el más rico hasta el más pobre lleva grabada la palabra ambición en su frente. Habita en el alma de cada feliagrigense y se dice que es el principal ingrediente para encontrar la felicidad: tener mucho dinero.

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Pero en el país de la felicidad, o de la alegría o ambas, nadie ha tenido el suficiente dinero para ser feliz y todos lucen cabizbajos. Hay dinero, mucho dinero, pero nunca es suficiente. Su alma y corazón son como un barril sin fondo al que siempre cae agua pero jamás se inunda.

Tras la muerte del bisabuelo de Difer, ahora le toca ejercer el papel de nuevo hombre al mando de Felialegri. Tiene nervios de salir ante su pueblo a dar el discurso de domingo. La ansiedad borra lentamente las palabras que ensayó por horas, sus manos sudan tanto que chorrean gotas espesas, como si fuera aceite de cocina, y su cara es tan pálida como una nube.

El discurso de Difer cambiará el pensamiento por completo de su país. Su bisabuelo le dejó una carta escrita con el propósito de hacerla cumplir al pie de la letra, como lo plasmó en un pergamino. Le dejó también un condicionante: Difer solo podía leer la carta cuando fuera lo suficientemente maduro para tomar el liderazgo del país.

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San felicidad alegría, lunes 6 de enero del 504

“Querido bisnieto, si estás leyendo esto es porque ya eres digno de ejercer el trono como legítimo heredero del país que con tanto esfuerzo y dinero construí.

Te quiero pedir un enorme favor, que tal vez se convierta en un reto. Cuando creé a Felialegri, lo hice con el deseo de que todos sus habitantes fueran felices y alegres. Inventé la ideología nuestra, donde si tienes dinero eres feliz y si eres feliz tendrás alegría por siempre. Cometí un grave error. Sometí a mis compatriotas a trabajar duro para sostener una nación, con la satisfacción de que en algún momento lograrían lo que les prometí, pero les fallé.

La felicidad no eran lingotes de oro. Yo la encontré y me volví amiga de su hermana la alegría. Entendí que si eres feliz, es porque así lo deseas desde adentro, está en tu alma.

Me topé con gente que no era feliz con lo que tenía: oro, casas, carros, viajes. Por el contrario, entre más tenían más envejecidos los veía.

El que no tenía piernas quería unas.

El que tenía piernas anhelaba una bicicleta.

El que andaba en bicicleta aspiraba a un carro.

Un círculo vicioso de nunca acabar.

La felicidad está en tu interior, por lo tanto, tú escoges el mejor cemento, los mejores ladrillos, la mejor pintura y construyes tu felicidad duradera. Entonces vendrá la alegría y la verás en todo, por minúsculo que parezca.

Tu misión ahora es darles a conocer a los felialegrigereños el verdadero rostro de la felicidad y la alegría.

Tu bisabuelo,

Benjamín”.

Difer salió al balcón de su prestigiada residencia. Los periodistas estaban listos para testificar lo ocurrido, el micrófono esperaba para emitir un sonido, la plaza guardaba silencio. Una trompeta sonó y al finalizar su última tonada, Difer habló y presentó el nuevo rostro de la señora felicidad y su hermana la alegría.

El país entero celebró. Hubo quienes encontraron la felicidad en un abrazo. Una señora la vio pasar cuando le sonrió a su esposo. Una niña soltó la bicicleta para encontrarla en una golosina. Y fue así como la felicidad y la alegría ratificaron su hermandad y se escondían día y noche hasta dejarse encontrar.

*

Diego Fernando Núñez: nació en Cali, la ciudad más salsera de Colombia. Disfruta tanto bailar, que se le convirtió en un bonito pasatiempo el que lo contraten para hacerlo con quinceañeras. Es el mayor de tres hermanos varones, a quienes también les gusta la salsa. Le apasiona la fotografía y el modelaje porque en las pasarelas es más extrovertido que en la cotidianidad. Su camino por la universidad era tan incierto como el de la escritura. Su primera crónica: Juan José, el niño discriminado por ser brillante se publicó en México, así como en Las 2 orillas en Colombia. Desde entonces encontró en las letras la certeza que esperaba.

Por Diego Fernando Núñez

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