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Juan Covelli y la travesía de llevar el río Atrato a Londres a través del arte

El colombiano inauguró una exhibición en el Museo Victoria & Albert, en Londres, en la que el protagonista es el río Atrato. En esta entrevista habló sobre su obra y por qué eligió los medios digitales para ella.

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Andrea Jaramillo Caro
13 de enero de 2026 - 12:00 p. m.
Juan Covelli realizó una maestría en fotografía contemporánea: prácticas y filosofías en el Central Saint Martins.
Juan Covelli realizó una maestría en fotografía contemporánea: prácticas y filosofías en el Central Saint Martins.
Foto: Cortesía
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¿Cómo se dio la exhibición que tiene en el Victoria & Albert Museum?

Viví 12 años en Inglaterra y conseguí una red muy grande allá. Desde 2022 empecé a tener una conversación con las curadoras del museo y del Photography Center, donde se encuentra la pieza. Primero se pensó en adquirir la obra, y había un interés por mi trabajo. Luego se dio la oportunidad de desarrollar esta comisión que hizo directamente el Photography Center, con la curadora Catherine Troiano. Con ella comenzó a transformarse el proyecto, así como hubo un gran apoyo de la Embajada de Colombia en Reino Unido, que se interesó cuando la conversación se fue hacia el río Atrato.

Antes de la comisión, ¿cuánto tiempo llevaba trabajando en esto?

Lo estuve cocinando por dos años, antes de que se llevara a cabo. En ese momento era más una investigación para entender bien las dinámicas y las temáticas que quería abordar en el video ensayo. No suelo ejecutar proyectos en plazos tan cortos, este lo hicimos en nueve meses, desde que firmamos el contrato en 2024 hasta la inauguración el 10 de septiembre, y viajamos tres veces a Chocó para realizarlo.

¿Por qué le interesaron los ríos?

Estaba investigando específicamente sobre la Expedición Botánica y haciendo un proyecto sobre eso. Estaba muy interesado en la representación que se hacía de la naturaleza en ese momento, y pensé mucho en el concepto del paisaje como una técnica pictórica. En la Expedición Botánica se usaba mucho el pintar un paisaje para nombrarlo y para decir “esto pasó acá”. Específicamente, me interesaba mucho la figura de Alexander von Humboldt, y en esas encontré la primera representación que había del Salto del Tequendama, hecha por él. A partir de eso trabajé y me obsesioné con el Tequendama. Comencé a desarrollar la idea de la relación que existe entre el cuerpo de agua y el paisaje con el territorio. De ahí salió la obra “El salto”, que forma parte de la colección del Banco de la República, que habla sobre este lugar como mito fundacional de la sabana, su relación con los chibchas y cómo ahora tenemos una conexión con este cuerpo de agua y el río Bogotá. De ahí en adelante empecé a preocuparme por otros ejemplos que también hayan sufrido o hayan sido maltratados.

¿Por qué eligió medios digitales para sus obras?

Es un lenguaje que uno decide. Vengo del mundo de la fotografía, en el que la imagen evoluciona y se transforma. Por ahí empecé a acercarme a los medios digitales, eso fue hacia 2014. En este momento el medio depende de lo que me exija el proyecto. En unos puedo usar solo inteligencia artificial o hacer videojuegos, o hacer una mezcla de ambos. Es una manera muy interesante de hablarle al público en unos lenguajes visuales que, de pronto, son más conocidos, que pueden ser más fáciles de consumir. Tengo un concepto que les enseñó a mis estudiantes, que es tomar un dispositivo y volverlo antidispositivo, transformar lo que usamos en algo que cuente otra historia y que pueda usarse de manera crítica.

¿Cómo se relaciona con la tecnología en su día a día, más allá del arte?

Como cualquier persona consumo redes sociales, y estoy activo en el mundo digital. Tengo una cuenta de memes, hago muchos de ellos, y eso es parte de mi vida, más allá de ser artista. Creo que hay que ser muy cuidadoso en esa relación con lo digital y entenderla como algo que puede ser muy nocivo. Esto es algo de lo que hablo mucho dentro de mi obra, me interesa conocer estos medios para criticarlos y dejar de ser un usuario pasivo, de esa forma nos podemos dar cuenta de cómo funcionan y cómo afectan nuestras vidas; pasa lo mismo con los videojuegos.

¿Qué les diría a las personas que creen que el arte contemporáneo es algo complicado de entender?

Este es un problema que tiene el arte contemporáneo, que es de nicho, y pues es muy difícil llegar a unos públicos más amplios, en el sentido de que los lenguajes son muy crípticos y, a veces, solo alguien que haya estudiado, consumido y entendido el arte se puede relacionar con ellos. Trato de hacer lo contrario, intento que mis obras se entiendan como documental y usar lenguajes más abiertos y accesibles.

De los cuerpos de agua que ha investigado, ¿cuál ha sido su favorito y por qué?

Ahora es el Atrato, porque con él tuve una experiencia más allá de haber hecho el proyecto. Haber estado en ese territorio, navegar por esas aguas y conocer a tantas personas de Chocó, me marcó desde lo humano y las relaciones que pude tejer allá.

¿Cómo cree que obras que, como la suya, abordan temáticas ambientales ayudan a cambiar nuestra relación con el territorio?

Es difícil saber hasta dónde se vuelve solo un tema de denuncia y hasta dónde algo cambia en el que va y lo mira. No puedo dar una respuesta con respecto a eso, más allá de que la intención está ahí. Mi objetivo es que cuando uno se enfrente a la pieza salga pensando en algo, plantar una semilla de cuestionamiento dentro. Lo que se quiere es que la conciencia frente a estos temas sea más comunal y menos individual.

¿Con qué palabras describiría su práctica artística?

Investigación, estética digital, decolonialidad, crítica e instalación.

¿Cuál cree que es el sentido del arte en un momento de inmediatez y sobre oferta de imágenes y contenido?

Subvertir eso. Creo que ser críticos al respecto es una de las cosas más importantes. Por ejemplo, ahora que todos hablamos de temas geopolíticos y de invasiones, el arte está ahí para subvertir las ideas y dar otras posibilidades. A veces ni siquiera tiene que ser político, el arte también nos puede sacar de nuestras pantallas y hacernos apreciar una escultura y hacernos parar realmente durante unos momentos.

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Andrea Jaramillo Caro

Por Andrea Jaramillo Caro

Periodista y gestora editorial de la Pontificia Universidad Javeriana, con énfasis en temas de artes visuales e historia del arte. Se vinculó como practicante en septiembre de 2021 y en enero de 2022 fue contratada como periodista de la sección de Cultura.@Andreajc1406ajaramillo@elespectador.com
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