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8 Oct 2021 - 2:00 a. m.

Abdulrazak Gurnah: Escribir desde las orillas

El escritor tanzano fue anunciado como el Premio Nobel de Literatura 2021. Presentamos una semblanza de su obra y su mirada crítica y poscolonial sobre los procesos históricos de África.
María Paula  Lizarazo

María Paula Lizarazo

Periodista de Amazonia y Ambiente
EDINBURGH, SCOTLAND - AUGUST 17:  Abdulrazak Gurnah attends a photocall during the Edinburgh International Book Festival on August 17, 2017 in Edinburgh, Scotland.  (Photo by Simone Padovani/Awakening/Getty Images)
EDINBURGH, SCOTLAND - AUGUST 17: Abdulrazak Gurnah attends a photocall during the Edinburgh International Book Festival on August 17, 2017 in Edinburgh, Scotland. (Photo by Simone Padovani/Awakening/Getty Images)
Foto: Simone Padovani/Awakening

En 1968 Abdulrazak Gurnah llegó como refugiado al Reino Unido. El antecedente de su exilio fue el derrocamiento del sultán árabe Jamshid bin Abdullah Al Said en una madrugada de enero de 1964, en medio de lo que sería la Revolución de Zanzíbar, una revuelta liderada por el Partido Afro-Shirazi (PAS) y el Partido Umma en contra del gobierno minoritario árabe. Luego de aquel enero, el líder del PAS, Abeid Karume, asumió la presidencia y negoció la adhesión de Zanzíbar al nuevo país de Tanzania. Desde ese año arrancó una persecución a árabes y musulmanes por todo el país.

Fue un año después de su llegada al Reino Unido que Gurnah empezaría a escribir. Con 21 años decidió que su “herramienta” literaria -como lo mencionó la Academia Sueca ayer- sería el inglés, pese a que su lengua materna es el suajili.

En sus primeros libros, Memoria de partida (1987), Camino de los peregrinos (1988) y Dottie (1990), exploró inicialmente el tema del exilio, del inmigrante descolocado que observa aquel Reino Unido tan cercano a la historia colonial de África. Novelas con las que Gurnah comenzaba a sumarse al conjunto de literatura africana que en los años ochenta y noventa se escribía desde el exilio, junto a escritores como el también tanzano M. G. Vassanji, la somalí Nuruddin Farah o el inglés-somalí Jamal Mahjoub.

Le invitamos a ver: ¿Quién es Abdulrazak Gurnah, ganador del Premio Nobel de Literatura 2021?

Luego vendría Paraíso (1995), una novela histórica en la que abordó los tejidos sociales de la Tanzania de principios del siglo XX y el reclutamiento de soldados africanos para la Primera Guerra Mundial. Algunos críticos, como el sudafricano J.U. Jacobs, señalan que esta novela “proporciona una inversión narrativa del texto canónico de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, devolviendo conscientemente su mirada colonial desde una posición poscolonial”. Mientras Conrad relató el viaje de una empresa belga al Congo en el siglo XIX como un trayecto hacia un corazón de tinieblas y oscuridad, Gurnah presentó un trazo desde el Este hacia el Oeste de África, dando cuenta de las rutas del comercio de esclavos por parte de las colonias europeas, que se daba desde las costas hacia el interior de los Grandes Lagos. Pero la novela también reflexiona sobre otras colonizaciones: la de los propios africanos sobre los árabes, extendida, en buena parte, hasta la controversial Revolución de Zanzíbar.

Gurnah ha confesado que los génesis de su obra se remontan a sus lecturas de poesía árabe y persa; las suras del Corán; y Las mil y una noches. Tradiciones en las que la oralidad y la memoria son transversales. Y siendo un escritor que pertenece a una orilla y a otra, en Occidente se encontró con la tradición literaria escrita en inglés, en la que ha bebido desde las obras de Shakespeare hasta las de Naipul.

De sus miradas sobre el exilio y la historia colonial de África, Gurnah pasó a una afrenta de ambos hitos con imágenes poéticas como el silencio. En novelas como Precario silencio (1998) o En la orilla (2001) aparecen personajes que han abandonado sus hogares para migrar al Reino Unido, cuyos traumas se vinculan con los procesos de migración y colonización sobre Tanzania. Exiliados, viven obligados a habitar ciertos márgenes.

En la primera, un hombre anónimo debe abandona Zanzíbar y llega al Reino Unido, en donde conoce a quien será su esposa. Unas décadas más tarde regresa y se enfrenta a la complejidad de reconocerse en una tierra que al parecer ya no es la misma que habitaba en sus recuerdos. Y en En la orilla, Saleh Omar también abandona su país natal y llega a Londres como refugiado con apenas una cajilla de incienso; y se encuentra con Latif Mahmud, un profesor y poeta que se exilió sin ninguna presión. La novela enfrenta el destino adverso de ambos migrantes.

El silencio en ambas novelas surge ante presiones sociales y políticas discriminatorias, propias de procesos coloniales. Por lo que primero será visto como un sometimiento que se irá volcando hacia una resistencia a las discriminaciones raciales y culturales que abruman las tramas: una resistencia en la que el no decir es una decisión y una postura hostil del subalterno que entonces deja de ser un subalterno y decide hasta qué punto el colonizador va a irrumpir en su vida.

Desde su mirada poscolonial, acompañada por los estudios críticos que ha adelantado sobre África, India y el Caribe, y desde la consciencia de que su escritura se posiciona en orillas literarias y geográficas, Gurnah ha dicho que escribe sobre el dolor, sobre “cómo nuestras vidas humanas son inevitablemente dolorosas. Siempre he escrito sobre lo vulnerables que somos. No es algo que nos ataque desde afuera sino que nos acecha y tal vez es algo que está dentro de nosotros. Y nos hacemos viejos, tristes y maduros para algo que nos acecha, nos espera. La experiencia nos entristece y cuanto más experimentamos, más oprimidos nos volvemos. Y al final nos volvemos como todos los ancianos que vemos. Apesadumbrados por las cosas que no podemos olvidar”.

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