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3 Oct 2021 - 11:08 p. m.

William Faulkner: El escritor de las mil miradas

William Faulkner nació el 25 de septiembre de 1897 en New Albany, Mississippi. Escribió sobre las culpas, los miedos, los secretos y las agonías a las que se enfrenta el ser humano. No creía en las victorias. En cambio, sí celebraba sus propias derrotas y las de sus amigos. Reflexionaba y se aferraba a ellas. Creó personajes inolvidables no para ser mejor que sus contemporáneos sino para tratar de encontrarse a sí mismo.

Elena Chafyrtth

William Cuthbert Faulkner fue un novelista, narrador y poeta estadounidense (1897 - 1962)
William Cuthbert Faulkner fue un novelista, narrador y poeta estadounidense (1897 - 1962)
Foto: Agencia AP

Eran las nueve de la noche y aunque sus hermanos ya dormían, él no podía conciliar el sueño, al menos no sin antes escuchar las grandes historias de su narradora preferida, su nana, Caroline Barr. Se concentraba en cada ruido proveniente del primer piso. Una vez que los platos dejaban de sonar y la llave del agua se cerraba, sabía que era el momento de coger el vaso de leche de la mesa de noche, bajar las escaleras y golpear la puerta dos veces para poder entrar al cuarto de su amada compañía. Luego, escuchaba las leyendas urbanas sobre el racismo y aquellos protagonistas de la esclavitud. En las mañanas acompañaba a recoger flores a su abuela Lelia Butler. Después, le pedía que se sentara en aquella mecedora color café y le leyera con su voz dulce e inocente los cuentos del autor británico Charles Dickens. Mientras la observaba leer, pensaba que no había mejor manera de conocer a una persona que grabándose cada uno de sus gestos. Su primer trabajo fue como cartero, pero este le duraría poco debido a su avidez de leer la correspondencia antes de llevarla a su destino. Incluso, algunas de las cartas llegaban corregidas a lápiz.

Mientras sembraba algodón en la granja de sus padres solía observar las formas de las nubes. De hecho, tenía la habilidad de conocer la hora con solo mirar el cielo. Deseaba volar, por lo que quiso cumplir su deseo antes de que Estados Unidos entrara en la Primera Guerra Mundial. Meses después, cruzó la frontera canadiense y se enlistó en la ciudad de Toronto, donde casi no fue admitido debido a su corta estatura. Su determinación lo llevó a combatir para defender la vida de otros que no conocía. Cuando la guerra terminó había cumplido 21 años, por lo que se inscribió en la Universidad de Misisipi. Sin embargo, en sus adentros anhelaba algo, deseaba que sus maestros le hablaran de la fragilidad de la humanidad, de los deseos prohibidos. Los temores sociales eran algo que le obsesionaban profundamente. Mientras sus compañeros aprendían conceptos y categorías de memoria, él quería discutir sobre el tiempo. Deseaba que le repitieran que lo interesante de la vida eran las batallas, las caídas, las derrotas, pues aferrarse a las victorias era solo cosa de cobardes.

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