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Para nadie es secreto que la labor de dirigir un grupo de personas es dispendiosa y en ocasiones malagradecida. Dirigir personas hacia un bien común, en cualquier campo, implica lidiar con una serie de personalidades diferentes cuyos intereses propios frecuentemente chocan entre sí, poniendo en permanente riesgo la estabilidad del grupo o comunidad en el que tienen que convivir.
Este conflicto humano está siempre presente en la música. Para que una agrupación musical tenga éxito, todas sus personalidades deben converger hacia un mismo fin y dejar de lado sus diferencias —o mejor, utilizarlas en su provecho—, de modo que ese suceso maravilloso que llamamos arte se dé con todo su esplendor.
Hoy, en la Heroica, los amantes de la música podrán presenciar un concierto en el que se pondrá en evidencia esta rica labor colaborativa. El lugar será la capilla Sofitel Legend Santa Clara y el concierto presentará los frutos de la colaboración emprendida entre dos agrupaciones juveniles de Colombia: la Orquesta Filarmónica Juvenil de Cámara y el Coro Filarmónico Juvenil, ambas adscritas a la Orquesta Filarmónica de Bogotá, y nada menos que tres directores: Federico Hoyos, Diana Carolina Cifuentes y Rinaldo Alessandrini.
El primer director, Federico Hoyos, ha estado encargado de dirigir la Orquesta Filarmónica Juvenil de Cámara desde su creación por iniciativa distrital hace dos años. Hoyos, renombrado como intérprete y docente, ha participado como violinista en varias de las orquestas más prestigiosas de Alemania, entre ellas la Klassische Philharmonie Bonn, Neue Philharmonie Köln y la Hagen Philharmonie Orchester. Aun así, no sería exagerado decir que su más grande reto profesional ha sido el de aceptar la dirección de una agrupación juvenil. Si dirigir una orquesta profesional resulta intimidante para muchos, dirigir una orquesta juvenil es labor que pocos envidian. Hoyos, al ser director musical, también hace de profesor y mentor para quienes son hoy el futuro musical de Colombia.
Labor similar ha recaído sobre la directora Diana Carolina Cifuentes, quien está a cargo del Coro Filarmónico Juvenil, también creado por iniciativa distrital hace dos años. Diana, cuya preparación artística incluye estudios y talleres con renombrados directores corales venezolanos como Alberto Grau y María Guinand, ha tenido que profesionalizar una labor —el canto coral— que nunca ha tenido una verdadera tradición profesional en Colombia.
Por último entra en escena el director italiano Rinaldo Alessandrini, cuya trayectoria como especialista en la escuela barroca no necesita introducción. En esta ocasión, la labor del maestro italiano consistirá en tomar estas agrupaciones juveniles —una preparada por un director de escuela alemana y la segunda por una directora de escuela venezolana— y pulirlas para presentarlas al público con un exigente repertorio musical de una escuela italiana que tiene poca tradición en el país.
La riqueza cultural del concierto es inmensa. Y para los jóvenes intérpretes, la riqueza de esta experiencia profesional y social no tiene comparación. Si la colaboración artística es un ejemplo vivo de cómo los humanos debemos hallar la manera para converger hacia un mismo fin, estos jóvenes representarán hoy un modelo de convivencia y trabajo intercultural para un país que se prepara para salir del conflicto sociopolítico más largo y costoso de su historia.
* Compositor e historiador.