
Cicerón denuncia a Caitilina ante el senado romano.
Foto: Cesare Maccari
Desde los tiempos en los que Roma era gobernada por reyes, los dioses incidían en su labor. Les otorgaban “imperium”, que era la facultad de mandar, de dar órdenes. Quien ejercía el poder, tenía “imperium”, y esa cualidad era la fuerza con la cual se mantenía la “res pública”. Cuando a los reyes los sustituyeron los magistrados, éstos también heredaron su “imperium”, y la posibilidad de consultar con los dioses sus decisiones, una acción que llamaban “auspicium”. Como lo explicaba Peter Watson en su libro “Ideas, historia intelectual de la...

Por Fernando Araújo Vélez
De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas.fernando.araujo.velez@gmail.com
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