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El título de la cinta viene de la balada romántica italiana con el mismo nombre, que la protagonista, Anna Nigiotti, les canta a sus hijos para maquillar los tiempos difíciles por los que pasan después de que Mario, su marido, los echa de la casa. Bruno y Valeria, de ocho y cinco años, viven la inestabilidad de su bella madre entre el velo de la inocencia y la sospecha de que su optimismo y su alegría no corresponden a la realidad.
La película viaja en el tiempo y vuelve a reunir a todos los miembros de la familia, a pesar de que muchos de los puentes estén rotos para afrontar recuerdos guardados y un presente inevitable. Anna, la madre, no ha cambiado, sigue gozando de los pequeños detalles de la vida que la llenan de felicidad, a pesar de tener una enfermedad terminal.
La producción no ha escatimado en premios y reconocimientos. La Academia Europea de Cine acaba de nominar a Paolo Virzi como mejor director por esta película y es la candidata de Italia por el Oscar 2011. El 25 de enero de 2011, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de EE.UU. dará el nombre de los candidatos a los Oscar, galardones que se entregarán el 27 de febrero de 2011.
Paolo Virzi, director y guionista (quien ya tiene en su haber nueve cintas), confiesa que quizá se haya adentrado en esta historia porque su penúltima película, Tuttala vita davanti, lo puso frente a asuntos perturbadores de la sociedad y a personajes complicados. Esta nueva producción lo trajo al circuito de la vida con sus misterios dolorosos, pero felices, con personajes que crecen para que los queramos. “Por primera vez no hago un comentario social. Ahí están sólo los vibrantes pedazos de mi corazón”.