Umberto Veloz tiene en la mente la estructura musical de América Latina. Comenzó, como es lógico, por aproximarse a la riqueza de México, su país natal, y aún hoy después de estudiar sus manifestaciones y sentir en la piel sus recorridos culturales, no termina de descifrarla en su totalidad. A pesar de esa labor inconclusa con su nación, tomó arrestos para asumir las canciones tradicionales de otros países del continente con el fin de tener un pretexto claro para visitarlos y entrar en contacto con su gente.
Gracias a la música, el tenor mexicano ha podido identificar mejor las características sociales de cada nación y a través del estudio de sus manifestaciones folclóricas ha encontrado razones específicas para entender parte de su historia.
En un comienzo, su acercamiento se produjo de manera empírica pero después llegó a la conclusión de que necesitaba de la teoría para convertir su saber innato en un discurso estructurado sobre bases reales. Estudió entonces canto lírico y contrario a lo que podría suponerse, la ópera y la zarzuela hicieron que Umberto Veloz estrechara sus vínculos con las raíces y optara por poner su voz, su bell canto, al servicio de aquellas tradiciones que tanto le habían llamado la atención desde la infancia.
Él sabe muy bien que políticamente hay fronteras difíciles de quebrantar entre los países, pero también tiene conciencia de que todas las naciones comparten la urgencia de reflejar sus realidades en la música y que él tiene tanto los mecanismos como las voluntades para contribuir en la construcción de una radiografía musical. Por eso, Veloz diseñó el espectáculo Latinoamérica en la sangre, una propuesta sonora en la que se le realiza un homenaje al continente y se destaca su poderío cultural.
“La presentación es muy agradable porque en compañía de 17 músicos de primera categoría realizamos una curiosa y atractiva fusión entre el latín jazz, el afro jazz y la ópera, y nos dedicamos a exhibir la esencia de los distintos ritmos de la región como el festejo peruano, la chacarera argentina, la música llanera de Venezuela y Colombia, el folklore mexicano, el bolero y el son cubano, entre muchos otros aires nuestros”, comenta Umberto Veloz, quien se siente realizado al saber que con su propuesta podrá ayudar a las causas sociales de Donacción.org, una plataforma cuya finalidad es apoyar aquellas iniciativas de líderes y comunidades colombianas que trabajan para mejorar las condiciones del medio ambiente y la niñez.
Latinoamérica en la sangre es también una especie de lanzamiento en Colombia del trabajo discográfico Entre la tierra y el cielo, que Umberto Veloz está promocionando y en el que el tenor mexicano cuenta con el respaldo del productor Geovanis Alcántara, ganador del Grammy Latino con el cubano Eliades Ochoa; y de Tito Manrique, nominado al Grammy por su disco La rumba final.
Con esta presentación, Veloz adquirió el compromiso de realizar un recorrido más profundo por las sonoridades de la música colombiana y, sin duda, lo hará sin tener en cuenta las fronteras.
jpiedrahita@elespectador.com
‘Latinoamérica en la sangre’. Jueves 12 de diciembre, 8:00 p.m. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, Calle 170 No. 67 – 51.