
La virtud de Díaz fue, al igual que la de su aliado en la cultura del Caribe, Gabriel García Márquez, convertir la cotidianidad y las costumbres populares en mitos fundacionales, en leyendas que configuraron una oralidad y que fueron transmitiéndose de voz en voz y de generación en generación. / Ilsutración: Jonathan Bejarano
“La poesía está plagada de metamorfosis. No solo de su propia esencia, sino también de sus orígenes y destinos. La poesía está en el verso, en el alba, en el beso, en la protesta, en la guitarra. La poesía se canta desde la Grecia antigua, y desde entonces se ha cantado en iglesias, se ha susurrado en camas y se ha realizado en soledades y algunas derrotas. La poesía del bolero y la ranchera es la poesía que experimentó y acogió Leandro Díaz en aquellas tardes en que su tía Erótida Duarte le entonaba y le leía las canciones que atravesaron...
Por Andrés Osorio Guillott
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