Lina Botero en el 301.
Foto: Camila Vásquez
El pedazo de cinta de enmascarar está pegado en diagonal, justo debajo de la mirilla de la puerta del apartamento 301. “BOHEMIA & POESÍA”, se lee en el adhesivo, que hace juego con la foto en primer plano de Nicanor, el gato que parece custodiar el umbral.
Toco el timbre y escucho pasos rápidos. Desde adentro se escucha un “¡ya va!”. Lina abre la puerta con una sonrisa y un abrazo. Lleva un traje negro y un chaleco sin mangas, el cabello suelto y unas candongas doradas. La luz entra por una ventana grande y cae sobre montones de...
Por Camila Vásquez*
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