
La literatura y el derecho tienen un origen común: dar sentido al conflicto que supone entender el mundo.
Foto: Getty images
“Allá se lo haya cada uno con su pecado; Dios hay en el cielo, que no se descuida de castigar al malo ni de premiar al bueno, y no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres, no yéndoles nada en ello” (Don Quijote de la Mancha, I, 22).
Antes de adentrarme en las columnas de algunas novelas, que a mi juicio representan los preceptos jurídicos universales, como la ley, el debido proceso, la justicia, la culpa o el castigo, me voy a referir a la sempiterna relación entre las letras y el derecho, toda vez que es...
Por Mónica Acebedo
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