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Los falsos documentales

La realidad de la política mundial se muestra con ironía en el trabajo del estadounidense Jim Finn, que visitó el Festival de Cine de Cali.

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Luisa López / Cali
03 de noviembre de 2009 - 10:58 p. m.
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La ironía y la parodia son los componentes que emplea el cineasta norteamericano Jim Finn en sus falsos documentales, un poco de humor y mucho de política han controvertido diferentes ideologías. Mientras define el marxismo como un monstruo del que nadie se puede salvar,  Finn asegura que su más reciente  documental, Dick Cheney en una célula fría y oscura, trata sobre la impunidad en un sistema de derecha.

Diez años de continuo trabajo lo han catalogado como uno de los grandes en el mundo de las imágenes en movimiento y hacer protesta y desnudar la realidad son los objetivos principales de sus trabajos, que suelen usar una    estética retro, imágenes de propagandas políticas de otras décadas.

¿Cómo inicia su carrera en el cine?

Empecé haciendo cortometrajes con ratones, culebras y otros animales que yo tenía en mi casa, mientras tanto pensaba en los largometrajes que quería realizar y fui creando ficciones como si fueran documentales.

¿Por qué escoge la política cómo tema de investigación?

Porque quiero que las personas se enteren de lo que ha pasado en el mundo, por ejemplo, para el Festival de Cine de Cali traje el falso documental El asesinato de un presidente, sobre la conspiración de la Casa Blanca para manipular a los norteamericanos; detrás de la política hay movimientos que la gente ignora y el falso documental me permite mostrárselos.

¿Tiene alguna inclinación ideológica para realizar los falsos documentales?

Dos de mis largometrajes,  The Juche Idea, sobre el sistema político de Corea del Norte, y La trinchera luminosa del presidente Gonzalo, sobre un movimiento guerrillero del Perú en los años 80, son películas de propaganda  marxista, pero he hecho documentales para criticar tendencias capitalistas, como un cortometraje que realicé hace más de cinco años para burlar el monumento que construyó el Estado norteamericano hace unos 40 años para celebrar la expansión de los europeos a Estados Unidos; a mí me interesan todos los sistemas políticos, tanto para investigarlos como para llevarlos al cine.

A lo largo de su carrera, ¿qué otros temas lo han impactado?

Intercosmos es el primer largometraje que estrené, en 2006, sobre la misión fracasada de colonizar las lunas de Júpiter y Saturno, ésta es una historia de ficción integrada con el videoarte.

¿No le interesa el amor en sus historias?

Lo que me interesa es politizar el amor, creo que el éxito de una película consiste en combinar los géneros y no en radicalizarlos, por eso no descarto la posibilidad de realizar alguna comedia romántica.

Por Luisa López / Cali

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