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‘Los hombres que no amaban a las mujeres’, desde este viernes en cines

La versión cinematográfica de la primera parte de la trilogía de Stieg Larsson.

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Lorena Machado Fiorillo
29 de abril de 2010 - 11:11 p. m.
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Una mujer desnuda de espaldas, atada a una cama con la boca tapada, llora. En el mismo cuarto un hombre, quien sólo produce repugnancia, descarga su cólera con golpes y con una violación que queda grabada en la memoria de quien aguanta esos minutos de crueldad. Es la escena más impactante de Los hombres que no amaban a las mujeres, película homónima del libro de Stieg Larsson, con imágenes explícitas y un suspenso continuo que es fiel al relato del autor y logra el mismo interés cuando es llevado a la pantalla. Una adaptación extraordinaria del director sueco Niels Arden Oplev.

El cineasta, con gran experiencia y varios galardones por su trabajo (Portland, 1996; Venceremos, 2006; Testigos de Jehova, 2008), decidió mantener el mismo enigma dramático sin traicionar los aspectos más puntuales. “Quería hacer una película con emociones fuertes, personajes controvertidos, una historia intrigante. Es mi sello y eso  ya estaba presente en los libros. El estilo visual y el diseño de producción tenían que mostrar algo grande y especial, en el  que todas las pequeñas pistas y detalles del libro de Larsson estuvieran ahí”.

El filme tiene lo bello del cine nórdico: paisajes gélidos mostrados en planos aéreos que introducen un entorno propicio para una historia macabra. Y, además, posee esa tensión permanente del cine negro de los años 50, en el que todas las historias convergen y se comprenden sólo al final.

La cinta se empezó a gestar en 2005, cuando el productor danés Søren Stærmose adquirió los derechos de la trilogía, muchísimo antes de que el fenómeno editorial se iniciara.

Sin embargo, cuando apareció la propuesta, el director no se convenció de realizarla porque no había leído los libros ni tenía suficiente tiempo. Ante la insistencia de Stærmose, emprendió una ardua lectura en la que se vio cautivado con los personajes de Lisbeth y Blomqvist. “Lo vi más como un drama mezclado con misterio, con personajes fuertes y especiales, que se desarrollan a través de la historia, realmente conecté con este material”. Su única condición fue tener completo control en lo artístico. Lo tuvo. El resultado es fascinante.

Los hombres que no amaban a las mujeres tiene grandes aciertos, se destaca indiscutiblemente la interpretación de Noomi Rapace, quien le da vida a la punk hacker con traumas de infancia Lisbeth Salander. Ella es la personificación perfecta de la figura literaria de Larsson: la apariencia siniestra intensificada con piercings y tatuajes; su actitud displicente, de pocas palabras, mezclada con odio en sus ojos, no cae en estereotipos facilistas, demuestra que era la persona precisa para el papel y no falla en las dos horas y media de duración del filme. Sus escenas son verdaderamente complejas al moverse en un trasfondo misógino, asocial y nazista, en el que su inteligencia la inmiscuye en las situaciones más perversas y sádicas posibles. Cualquier actriz sería insuficientemente creíble o propensa a la sobreexageración. Este no es el caso y eso la ha convertido en una de las figuras más importantes de Escandinavia.

Quien acompaña a Noomi Rapace como coprotagonista es Michael Nyqvist, el actor es el  periodista que investiga el crimen de una familia adinerada con   misterios recurrentes que dan paso a la inclusión de diversos personajes con tintes lúgubres, inclusives para aumentar los deseos de resolver los acertijos narrativos.

Aunque los primeros minutos de la película no resultan atractivos, rápidamente logra convertirse en un juego increíble en el que no dan ganas de retirar la mirada de la pantalla por temor a perderse algún detalle revelador. Y es que la cinta está plagada de minuciosidades visuales que ratifican la sutileza del director para atrapar al espectador, fuese o no lector de Larsson.

Los hombres que no amaban a las mujeres es una de las realizaciones que fija la atención sobre el cine sueco y, seguramente, es su versión original, y no la hollywoodense que se encuentra en producción, la que cautivará a millones de personas en el mundo. Así, se demuestra la relevancia del cine independiente en la actualidad, que llega con cada vez más presencia y mayores títulos a nuestro país.

En definitiva, Los hombres que no amaban a las mujeres  es una apuesta desgarradora con la que cualquiera se sentirá tocado porque tiene las extravagancias y locuras más profundas de la mente humana fusionadas con acción.

Por Lorena Machado Fiorillo

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