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Los Kennedy o el poder de la tragedia

OPULENCIA Y TRAGEDIA. El ‘sex appeal’ de los miembros masculinos de la familia y su innata inclinación a la política fueron claves para consolidar su fama, que estuvo como castigada por una serie de aciagos sucesos.

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El Espectador
03 de julio de 2011 - 09:44 p. m.
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Él realmente sabe qué es eso que llaman felicidad

1960. Es el rey del mundo. Acaba de ser elegido presidente de los Estados Unidos. Su esposa, Jackie, está embarazada por tercera vez. Su padre, Joseph P. Kennedy, tiene US$10 millones menos en su cuenta bancaria, pero está satisfecho: de no haber sido por su empeño, Richard Nixon habría derrotado a su hijo. Ahora no ignora que esa fue la mejor inversión de su vida.

El viejo Joseph no había podido, pero tenía la seguridad plena de que alguno de sus hijos iría a figurar en la lista presidencial. Cuando era embajador en Inglaterra se sentía cercano a los peldaños de la Casa Blanca, pero sus ilusiones presidenciales se evaporaron cuando el presidente Roosevelt le pidió que renunciara a su carrera diplomática. No había empezado la segunda Guerra Mundial y Joseph era consciente de que estaba dando solo una pelea que se ganaba en grupo.

Era un buen ambicioso, por eso no se dio por vencido. Todas sus ilusiones y frustraciones se dirigieron como un proyectil a Joseph Jr., el primero de sus vástagos. Sin embargo, Kennedy padre desconocía que ser dueño de miles de millones de dólares no era traducible a ser amo y señor del destino. Hacia 1942 Joseph Jr. se unió al Cuerpo de Aviación del Ejército como piloto y dos años más tarde el avión que maniobraba explotó sobre el Canal de la Mancha.

Esa pudo ser también la muerte del padre, sin embargo su coraje lo condujo a la resignación y pronta búsqueda de un sustituto: ni más ni menos que el guapo y mujeriego Jack, el mismo al que la política le sabía a cable quemado.

No siempre fue feliz; era humano

1946. Jack afronta su primera batalla política. Y no tiene ilusión de ganarla. Está decaído, apático, indolente. En Charlestown, Massachusetts, su padre quiere verlo llegar al Congreso. Él, en cambio, desea únicamente llegar a un cuarto de hotel, sus ansias sólo le alcanzan para desvestir modelos.

No es muy elocuente. Pero la elocuencia no hace falta para un político cuando sobreabundan la simpatía y el dinero. Mientras en su mente Jack revuelve pensamientos hostiles y añora que su hermano jamás hubiera muerto, su padre se encarga de dotar de provisiones económicas a los habitantes de Charlestown. Gracias a la compra de votos, el joven Kennedy gana las elecciones.

Jack siente que está hurtando el rol que le correspondía a su hermano. Piensa que está en la tierra para descubrir su propio camino, y que jamás será feliz si sigue recorriendo una ruta errada.

Mucho tiempo después, en 1999, su hijo que lleva su mismo nombre siente algo similar en medio del océano Atlántico, cuando la avioneta que pilota se precipita a las aguas. Junto a él mueren Carolyn, su esposa, y Lauren, su cuñada. La confianza que tenía en sí mismo y en la capacidad para guiarse por los instrumentos de navegación hace que John F. Kennedy Jr. acabe con su familia.

Cuán feliz era cuando era una infeliz

1951. Distinguida, aristocrática. Jacqueline Lee Bouvier aparece en el salón real de uno de los hoteles más prestigiosos de Nueva York. Allí está reunida la más selecta clase social y política del momento, entre ellos, el honorable congresista Jack Kennedy.

Ella ya ha repasado por su mente el historial femenil que consume la vida del político. Tiene presente el peligro que corre una mujer al convertirlo en su esposo, si quiera en su novio. Esa noche se conocen. Hablan durante horas, ríen, se avienen y como su más inseparable montaraza, Jackie le ayuda a recorrer los peñascos más escarpados de sus vicios personales.

Dos años más tarde anuncian su compromiso

La hija mayor del prestigioso corredor de bolsa, John Vernou Bouvier, contrae matrimonio con una de las figuras políticas más prometedoras del país. El 12 de septiembre de 1953 Newport, Rhode Island, se engalana en una ceremonia digna de reyes. Ese mismo día, la madre de Jackie, la partidaria más notable de ese matrimonio, le hace una advertencia: “Él es como tu padre, nunca te será fiel”.

Entonces Jackie se siente más infeliz que Rosemary, su cuñada. La niña que nació con problemas de retardo mental y tuvo que padecer bruscos cambios de humor durante su juventud. La misma a la que le realizan una lobotomía que en lugar de mejorarla, agrava su estado. La que tiene que permanecer interna en un centro sanatorio hasta 2005, cuando muere.

Tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar, eso es lo que recomienda el teólogo escocés Thomas Chalmers para alcanzar la dicha de la vida

1963. John F. Kennedy está en Fort Worth, Texas. El mandatario de los Estados Unidos necesita mejorar las relaciones entre liberales y conservadores del Partido Demócrata con vistas a un plan de apoyo de su campaña de reelección.

Lyndon Johnson se reúne con él. Le habla de ciertos rumores circulantes: al parecer no lo tendrán en cuenta para la vicepresidencia de las próximas elecciones. Jack le promete que tendrá la situación controlada cuando hable con Bobby, su hermano, la mente detrás de sus éxitos políticos, el telón de fondo de sus campañas electorales.

Lyndon Johnson, sin desconocer la suerte que tendría su carrera política después de la muerte de Kennedy, se despide de él  y le da sus condolencias por la muerte del bebé que acaba de perder su esposa.

El día de agosto que Patrick Kennedy Bouvier nació y murió fue el más intenso en la historia de la pareja. Los dos se apegaron el uno al otro como nunca antes. La muerte del pequeño fortaleció sus lazos y consolidó la relación que estaba resquebrajada por los celos de ella y las infidelidades del presidente.

Pero mientras eso pasaba, Bobby, que era la mano derecha, izquierda y a veces la cabeza de su hermano, era informado del vínculo romántico que Jack había establecido con una rubia platinada llamada Marilyn Monroe.

Quince mil personas apreciaron uno de los más inolvidables cumpleaños de la historia. El 29 de mayo de 1962, el Madison Square Garden vibró cuando Marilyn, ataviada con un vestido color piel de 2.500 cristales incrustados, cantó haciendo alarde de su sensualidad Happy birthday, Mr. President, thanks for the memory.

Kennedy, por supuesto, al no saber qué decir después del homenaje público que su amante acababa de ofrecerle, pronunció: “Ahora puedo retirarme de la política, ya que me han cantado el Feliz Cumpleaños de una manera tan amorosa”.

Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios (Mt. 5, 8)

1963. Es 22 de noviembre. Jack y Jackie abandonan Fort Worth para dirigirse a Dallas. Mientras tanto un sujeto llamado Lee Harvey Oswald esconde con silencio cauteloso un rifle en el sexto piso del Texas Schoolbook Depository.

La comitiva presidencial, conformada por John y Jackie, los esposos Connally, Roy Kellerman y el conductor, William Greer, se dispone a transportarse al centro de la ciudad para que el presidente salude a la gente. A las 12:30 el carro llega a la Plaza Dealey, avanza hacia la calle Houston y atraviesa la esquina de la Elm Street, lo que obliga al conductor a reducir la velocidad.

Cuando pasan al frente de un edificio donde venden libros para niños, se escucha un disparo que colisiona con el vehículo. Al instante se oyen otros dos. El último de ellos impacta en la cabeza del presidente. Entonces muere.

Cinco años después el magnate griego Aristóteles Onassis le propone matrimonio a la viuda Kennedy. Jackie, quien ya se había alejado poco a poco de la familia, por consideración a la memoria de su esposo, le pide la bendición a Bobby. Él se muestra fluctuante al principio, pero termina ansiándole una vida entera de felicidad. Esa misma noche, el 4 de julio de 1968 Bobby da un discurso después de ganar las primarias en California. Su anhelo es convertirse en el segundo Kennedy en llegar a la presidencia. Lo que nadie prevé es que al salir del recinto sea víctima de un tiroteo mortal.

Robert nunca supo que su hijo, Joseph Kennedy II tuvo un accidente automovilístico en el que una de sus acompañantes quedó parapléjica. Tampoco se enteró que otro de sus hijos, David, murió por una sobredosis de cocaína y Demerol en una habitación de un hotel de Florida. Bobby no llegó a imaginar, si quiera, que el menor de sus vástagos, Michael, moriría en un accidente de esquí después de verse envuelto en un escándalo mediático acusado de violación.

Controversia y poder

‘Los Kennedy’ es una miniserie de ocho episodios que utiliza los eventos públicos como telón de fondo para contar la historia íntima de esta familia ícono. La serie trata los épicos logros y fracasos privados; narra la lealtad y el amor, el resentimiento y la traición; cuenta el drama de la gente involucrada en los grandes regalos  y agobiada por las grandes fallas; exhibe  éxitos de proporciones bíblicas y una tragedia digna de los griegos.

La historia no contada de los Kennedy será puesta al descubierto para toda Latinoamérica  desde el 3 de julio en A&E, 4 de julio en History Channel y 5 de julio en Biography Channel a las 9:00 p.m.

La serie está dirigida por Jon Cassar y protagonizada por Greg Kinnear y Katie Holmes.
 

Por El Espectador

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