Cuadros de la serie ‘Lazos’, varas de premio de Palenque, fotos tomadas por la artista, mapas de investigación y esculturas en relieve conforman esta exposición.
Dominique Lemoine Ulloa
Una perola llena de frutas vendidas por las negras cartageneras fue el catalizador de la serie de obras que ahora marcan y ocupan el arte de la colombiana Ana Mercedes Hoyos.
“Yo venía haciendo una investigación sobre el cubismo en la historia del arte a través del bodegón, y cuando me encontré con esas frutas, con esos cortes tan intuitivos, me di cuenta de que era realmente parecido a lo que, en un principio, inspiró a esa corriente artística”, cuenta Hoyos. De ahí, de la vinculación estética que pueden tener elementos representativos de una cultura de raíz africana con el arte cubista, nace Fiesta, una exposición que pretende adentrarse en el mundo negro del Palenque de San Basilio que esta artista colombiana investiga y plasma en sus obras.
Tras haberse fijado en las ventanas y hecho de ellas objeto de su pintura (Ventanas), haber rendido Homenajes y haber flotado en la abstracción de las Atmósferas, Ana Mercedes Hoyos, con su serie del Palenque de San Basilio, junta ahora la historia, la política y la sociedad con la estética, buscando llevar a la gente a pensar más allá de la imagen. “Cuando me subí al cielo, a las atmósferas, me tocó volverme a bajar porque allá arriba es enloquecedor. Las Atmósferas son todavía importantísimas para mí, fueron muy difíciles de llevar a cabo y sucedió que nadie veía nada en su abstracción aunque para mí fueran indispensables. Ahora, buscando otra vez la tierra, me siento mucho más a gusto porque después de ir al cielo y volver uno tiene que empezar a ver qué pasó aquí”.
Para Hoyos, su enfoque en la cultura de Palenque de San Basilio habla del problema de la identidad colombiana y de la falta de conciencia cultural, histórica y social que sufrimos en nuestro país. “Pasa que nosotros no nos conocemos muy bien, los colombianos no sabemos muy bien quiénes somos realmente. Colombia está compuesta por un 30% de población negra, una influencia española muy fuerte y una presencia indígena, así que representar a Colombia a través de la cultura de Palenque es, al fin y al cabo, hablar sobre nosotros mismos desde una parte muy nuestra que tendemos a ignorar y marginar”.
Apersonada de la cultura negra del Palenque de San Basilio, Hoyos busca extender su compromiso estético para con esta población a una suerte de justicia histórica y social proporcionada por el arte. “Yo tengo cazada una pelea por sacar eso adelante, por sacar con imágenes una parte de Colombia que es muy fuerte y que ha sido muy maltratada e ignorada, al punto de que todavía es la que en peores condiciones vive en nuestro país”.
Sin creer haber llegado del todo a una conclusión, imágenes llenas de color que ofrecen una mirada específica y calurosa al interior de esa cultura siguen impregnando la ‘Fiesta’ de Ana Mercedes Hoyos porque “en cierto modo, sin yo ser una trabajadora social, mi objetivo es realmente hacer ese rescate. Usar la voz y sobre todo la imagen para eso, porque la imagen se graba y queda, la gente termina por conocerla, como un ícono”.
Más aún, como sucede con Lazos (las obras quizá más representativas de esta ya consagrada artista y de su etapa enfocada en Palenque), en este esfuerzo de Hoyos el detalle se vuelve fundamental. Precisamente, en su afán de dar cuenta de esta población , la artista intenta enfocarse exclusivamente en los elementos más icónicos de esa cultura de tal forma que “la imagen permanezca y perdure en la memoria”.
Pero para ello, para lograr llevar a cabo todo el proceso, se debe haber elaborado todo un lenguaje artístico propio. “Es como un abecedario, ¿no? Para crear este tipo de lenguaje debes construir, a través de la técnica, tu propio abecedario y así poder realmente concluir las imágenes que uno quiere plasmar”, explica Hoyos.
Un mapa que da cuenta de los procesos de culturación (contexto histórico y geográfico del comercio de esclavos) de la población negra de nuestro país, esculturas en relieve que recrean procesiones, fotos que reflejan el espíritu palenquero, lazos, frutas y cuchillos representativos llenan esta muestra que “es una obra en sí misma” y que busca serle fiel a los preceptos e intenciones de esta artista que, a estas alturas, quiere permitírselo todo.
“En un momento dado llegué a una conclusión muy clara de lo que quería hacer, porque ser artista no es nada, no significa nada. Pero cuando empecé a ver que uno puede, a través de su lenguaje artístico, decir una serie de cosas que conllevan hechos mucho más importantes, como la historia o la política, comencé a creer mucho más en lo que estaba haciendo. Se me acabó la inquietud de pintar abstracciones. Yo no hubiera servido para ser una artista que necesitaba inspiración divina aquí y allá porque no hubiera podido consolidar este lenguaje, necesitaba enriquecerme con esto”, concluye con la misma contundencia y el mismo vigor que se encuentra en las frutas, las procesiones negras y los lazos que conforman su Fiesta y más allá.
Los inicios de una maestra
Desde muy pequeña conoció Europa de mano de su padre, el ingeniero Manuel José Hoyos, quien la inició en el conocimiento de los museos y en la pasión por el arte. La pintura estuvo presente en su vida desde muy pequeña, con las clases exigentes y entrañables que le dictaba el maestro Luciano Jaramillo. Después de hacer una travesía por la carrera de artes plásticas en la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional, Ana Mercedes empezó a exponer en 1966 con una influencia marcada por la corriente pop. En 1978 recibió su primer reconocimiento en el XXVIII Salón Nacional de Artes Visuales con Atmósferas, posteriormente fue invitada a la muestra América Latina-Geometría Sensible en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro y tuvo exposiciones individuales en Buenos Aires, Caracas, Nueva York, Tokio, Santiago, Los Ángeles, México y Monterrey.
A finales de los años 80 empezó su serie de obras figurativas con motivos nacionales, Bodegones de Palenque, partiendo de los platones de las vendedoras de frutas de Cartagena, y una serie de papagayos.