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Los Parques Nacionales de Colombia desde adentro (reseña)

Quien tenga este libro en sus manos podrá darse cuenta de que, sin quienes trabajan y viven en los Parques Nacionales Naturales, difícilmente podríamos disfrutarlos.

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Enrique Uribe Botero, especial para El Espectador
26 de agosto de 2026 - 01:26 a. m.
Portada del libro "Parques Nacionales de Colombia. Territorios donde la vida se expande".
Portada del libro "Parques Nacionales de Colombia. Territorios donde la vida se expande".
Foto: Cortesía Ministerio de Medio Ambiente
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Parques Nacionales de Colombia. Territorios donde la vida se expande. Así se llama el libro que acaba de publicar la Dirección de Parques Nacionales Naturales. Primer acierto: bello y sugestivo título.

A la fecha deben ser algo más de media docena los libros que se han publicado sobre los Parques Nacionales de nuestro país desde que, en 1960, se declaró el primer Parque Nacional Natural de Colombia: la Cueva de los Guácharos[1] en el departamento del Huila. De ellos conozco cuatro[2], incluido el que hoy presento. Aquí no pasó lo que con frecuencia sucede en los reinados de belleza: “El jurado tuvo gran dificultad para escoger a la más linda de las candidatas; todas ellas están preciosas”.

No podría decirse lo mismo de estos cuatro libros, porque no sería posible establecer una competencia entre ellos. Son distintos y, a mi juicio, complementarios. Todos tienen, sin embargo, cuatro características en común que los distinguen. La primera es la edición: muy diferentes entre sí, pero siempre acordes con lo que cada libro busca transmitir. La segunda son sus excelentes fotografías, coherentes con aquello que cada publicación quiere mostrarnos. El libro que hoy presentamos es particularmente pródigo en imágenes de las comunidades de las regiones donde se encuentran los parques y de las personas que se ocupan de ellos. Muchas de ellas tomadas por quienes trabajan en estos lugares, lo que sin duda da una mirada singular. Una cosa ve un visitante pasajero y otra quien vive en el Parque.

La tercera es que todos incluyen una descripción de cada uno de los parques que presentan. Sin embargo, Territorios donde la vida se expande incorpora además un breve relato que nos habla de la relación entre la vida humana en los parques y la de las regiones que los contienen. Lo hace mediante subtítulos tan sugerentes como: Avanzar de la mano, Caminando juntos, Ciencia y memoria comunitaria, Aliadas de la diversidad o Gobierno intercultural[3].

El libro contiene también un código QR que conduce a información detallada sobre cada parque: posibilidades de visita y sus costos, actividades que allí se desarrollan, así como su importancia para la conservación y el equilibrio ecológico. A ello se suma la descripción de las principales características físicas de cada lugar.

Y la cuarta característica común tiene que ver con una observación muy personal. Como bien se sabe, «cada cual ve el mundo con sus propios ojos». Como aficionado a la fotografía, me habría gustado encontrar en cada pie de foto el nombre de su autor o autora. Todos estos libros incluyen al final una relación de los fotógrafos que participaron en su realización, pero no identifican la autoría de cada imagen. Dejo planteada la inquietud para una futura edición de cualquiera de ellos.

Quien tenga este libro en sus manos podrá darse cuenta de que, sin quienes trabajan y viven en los Parques Nacionales Naturales, difícilmente podríamos disfrutar hoy de las bellas fotografías de los paisajes y de las especies animales y vegetales que durante décadas hemos visto en publicaciones de todo tipo, ni tampoco el placer de recorrer algunos de ellos.

Porque conservar estos territorios no es solamente una tarea de mapas, normas y entidades: es también el trabajo cotidiano de personas que los conocen, los recorren, los cuidan y hacen posible que sigan siendo “Territorios donde la vida se expande”. Una conversación necesaria para entender que los Parques Nacionales no son islas verdes separadas del país, sino parte viva de un tejido social, cultural, ambiental y espiritual.[4]

Esto lo podemos comprobar en los relatos que nos hacen ocho de los profesionales que viven y trabajan en distintos oficios en estos lugares; relatos que comienzan con unas breves líneas autobiográficas de cada uno de ellos y nos cuentan de su oficio y su visión de lo que es un Parque Nacional; lo que, por supuesto, nos ofrece una visión más amplia de la que podemos alcanzar quienes visitamos un Parque Nacional durante un par de días o consultamos cualquier publicación anterior a esta. Lo resumo en uno de los subtítulos que aparecen en el libro: Cuando el territorio enseña.

El libro se cierra con el Capítulo 5, Parques Nacionales Naturales en Cifras: biodiversidad, investigación y monitoreo. Una revelación clave y no necesariamente conocida que contiene una minuciosa información estadística sobre estos lugares, sus habitantes (animales y vegetales) clima y topografía. Muy oportuno e ilustrativo.

No quiero cerrar mi escrito sin hacer un abierto reconocimiento al doctor Luis Olmedo Martínez Z. saliente director de Parques Nacionales, por los excelentes resultados de sus cuatro años de trabajo en esa entidad, entre otros, tal vez el más visible, junto con la creación de la Editorial Parques Nacionales, es la entrega 66 áreas declaradas como Parque Nacional, habiendo recibido 59 en agosto del 2022. De él supe hace unos años en su calidad de director del Jardín Botánico de Bogotá, entidad en la que promovió y ejecutó la modernización de los invernaderos, o Tropicario, como se le ha llamado a este maravilloso conjunto arquitectónico y de riqueza vegetal. Como exdirector de la misma entidad (2002-2003) no dudo en afirmar que esta obra divide la historia del Jardín Botánico en dos: antes y después del Tropicario.

Cierro mi escrito con lo que más me gusta del libro por original e inteligente: la transcripción de algunos versos del concurso de poesía que organizó la entidad sobre nuestros Parques Nacionales, en el que participaron 140 poetas de todas las edades y rincones del país.

Hay algo en este paisaje que me hace sentir parte de ti".

Sara Valentina Niño Leal. 11 años. Duitama Boyacá.

Y el silencio impuesto. Sin ojos para leer el idioma del bosque".

Lina Paola Huérfano Santos. 25 años. Cuitiva Boyacá.

Ya conozco cada quebrada por su voz".

Edgar Fabián Pescador Castillo, 43 años Acandí, Chocó.

Porque en cada orquídea que resiste la lluviareconozco mi propio deseo de crecer".

Karol Viviana Usme Márquez, 15 años. Yondó, Antioquia.

con pulmones de musgo y silencio".

Edwar Soto Alexander Soto Céspedes, 20 años Acacías, Meta.

  • [1] guácharo, un ave nocturna que habita en las cuevas y que se orienta mediante sonidos.
  • [2] Gran libro de los parques Nacionales de Colombia / Diego Miguel Garcés Guerrero. Círculo de lectores 1994, Colombia Parques Naturales Villegas editores 2006 y Sistema de Parques Nacioanales Naturales de Colombia a través de sus planes de manejo. Unidad de Parques Nacionales de Colombia 2005
  • [3] Son tantos y tan acertados los 65 subtítulos que acompañan la presentación de los distintos parques que con gusto los reproduciría todos.
  • [4] Presentación del Libro. Página 13 Luis Olmedo Martínez Zamora.

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Por Enrique Uribe Botero, especial para El Espectador

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