27 Sep 2019 - 1:54 a. m.

"Luciano (Pavarotti) vivió enamorado de Colombia", dice la viuda del tenor italiano

Nicoletta Mantovani, la última pareja sentimental de Luciano Pavarotti, habló con El Espectador sobre el documental que dirigió Ron Howard y que 12 años después de la muerte del cantante dejó ver su lado más íntimo.

* Redacción Cultura

Una de la tarde. Miércoles de ceniza. Primero de marzo de 1995. El Teatro Amazonas de Manaos, en Brasil, está vacío, o bueno, casi vacío. No hay más de quince personas, entre ellas, unas señoras encargadas hacer el aseo del icónico lugar, un periodista, un fotógrafo y una joven que registra todo lo que pasa con una pequeña cámara de video. También está él: Luciano Pavarotti. 

La escena es extraña. Nadie en Manaos estaba informado de que el tenor italiano estuviera allí. Nadie en Brasil sabía que Big Luciano había decidido navegar el por río Amazonas para llegar al teatro y así cumplir un sueño: cantar en el mismo escenario en el que había cantado Enrico Caruso, su ídolo de infancia. 

Nada esta preparado. El piano que acompañó el canto del tenor hubo que buscarlo y afinarlo de afán. La joven que con su pequeña cámara grababa todo lo que pasaba para entonces, era conocida como una asistente del tenor. Nada más que eso. Un año después se supo que realidad la joven era la novia su novia. El video casero sirvió, 24 años después, para mostrarle al mundo cómo fue que Pavorotti cantó en Manaos. La secuencia hace parte del documental 'Pavarotti', trabajo que dirigió Ron Howard y que fue exhibido por Cine Colombia. Con ese video casero inicia el documental. 

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El Espectador habló con Nicoletta Mantovani, la mujer que grabó las imágenes aquella tarde de marzo y que posteriormente se convertiría en la segunda esposa del tenor. Fue la última pareja sentimental que tuvo el italiano. Cuando se casaron Luciano Pavarotti tenía 67 años, Mantovani tenía 33. 

“Él me advirtió de que todos pensarían que iba detrás de su dinero”, cuenta 12 años después de la muerte del tenor. 

El documental aborda el momento en el que Nicoletta le contó a Pavarotti que le habían diagnosticado Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).  "Le dije a Luciano que ya no podía seguir con él porque me iba a convertir en una carga enorme. Él me dijo: 'Hasta ahora te amaba, pero a partir de ahora te adoro, y juntos vamos a sobrellevar esto. Desde entonces Luciano me hizo ver el mundo con otros ojos. Me decía que la vida me había dado una nueva oportunidad para ser mejor persona", cuenta. 

Mantovani, que tras la muerte de su esposo rechazó proyectos literarios y cinematográficos para retratar la vida del tenor, explicó por qué en esta oportunidad sí aceptó participar activamente del proyecto. "Era el momento justo para hacer un documental sobre Luciano. Los que trabajaron en él estuvieron siempre muy comprometidas en mostrar lo que verdaderamente fue Luciano. Antes las ideas estaban más cercanas al sensacionalismo. Este trabajo en realidad muestra el legado musical y su legado como ser humano".

Según Nicoletta, Pavarotti le habló siempre de su amor por Colombia "Vivió enamorado de ese país. Recordaba siempre con mucha alegría el concierto que hizo. Recordaba mucho el Estadio (al tenor le gustaba el fútbol) y siempre lo impresionó la forma en la que fue recibido en Bogotá, realmente sintió muy bien allí".

Tenía razones para recordar el concierto en Colombia. Sus presentaciones en Bogotá y Medellín hicieron parte de su gira de despedida en la que incluyó solo a 40 países. La altura de la capital de la República representaba un esfuerzo adicional.  "La altura de la ciudad ha sido una de las mayores preocupaciones de la organización, pero luego de presentarles el plan de apoyo médico quedaron satisfechos. Además, el artista no llegaría directamente a Bogotá, 72 horas antes de los conciertos estaría en Cartagena o Medellín, y sólo horas antes del concierto se trasladará a Bogotá", dijo en su momento el empresario Héctor Camargo. 

"Me gustaría hacer un nuevo concierto en Colombia. Sería hacer realidad un sueño de Luciano". Actualmente Nicoletta Mantovani dirige la fundación que fundó Luciano Pavarotti.

En su lecho de muerte, en el tercer piso del Hospital Policlínico de su natal Módena, lo acompañaron, entre otras, Adua Veroni, su primera esposa, Nicoletta Mantovani, su segunda cónyuge, y Madelyn Renée, una soprano estadounidense a la que Pavarotti dio clases y con quien sostuvo un affaire tan intenso como la vida del tenor. No hubo reclamos. A su manera, entre las tres, esperaron que se apagara la llama incandescente del hombre que les dio tanta felicidad como tristeza. “El tiempo enterró los odios y solo nos queda recordarlo”, dice Adua Veroni, una de las voces que recoge el documental.

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