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Mambrú perdió la guerra

En tiempos inmemorables, el dios Cronos convoca a su ejército, comandado por el temible y despiadado Guerrardo, que deja destrucción, dolor y muerte por donde pasa; su misión es acabar con el rey Ambrosio. Mientras tanto, su hijo Zeus y la malvada Medusa, junto con sus lacayos Cizaña e Intriga, maquinan un plan para secuestrar a las hijas del rey: Carla y Marie, y así obligarlo a dejar el trono.

Juan Lesmes

29 de abril de 2016 - 12:12 a. m.
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Como respuesta a esta declaración de guerra, el cobarde pero respetado rey de Ambrosía pide ayuda a su pueblo, pues sabe bien que la unión hace la fuerza y que es la única manera de hacerle frente al terrorífico Guerrardo. A su llamado asisten el herrero, los campesinos, las lumbreras y hasta los más loquitos del pueblo, todos dispuestos a combatir contra el ejército de Cronos y evitar ser sometidos por él.

En medio de la confrontación entre los seguidores de Guerrardo y el pueblo de Ambrosía, sale a la luz una revelación: “Yo Zeus, hijo de Cronos, estoy enamorado de Carla, la hija del rey”. Estas palabras retumban en los oídos de los enfrentados y hacen reflexionar a cada uno de ellos, llevándolos a una misma pregunta: ¿realmente queremos esto? La respuesta en unísono es: “No… ¡Queremos la paz!”. Al final, Cronos se queda solo con su rencor y no le queda más que aceptar la paz.

Fue así como el musical Mambrú perdió la guerra, presentado por la Universidad Cooperativa de Colombia, con un elenco conformado por 50 jóvenes entre 6 y 20 años, logró que grandes y chicos, testigos de esta batalla, entendieran que el amor es más fuerte que el odio, y que la guerra sólo deja desdicha y sufrimiento, pero, sobre todo, que la vida es más importante que la muerte.

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Por Juan Lesmes

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