Como respuesta a esta declaración de guerra, el cobarde pero respetado rey de Ambrosía pide ayuda a su pueblo, pues sabe bien que la unión hace la fuerza y que es la única manera de hacerle frente al terrorífico Guerrardo. A su llamado asisten el herrero, los campesinos, las lumbreras y hasta los más loquitos del pueblo, todos dispuestos a combatir contra el ejército de Cronos y evitar ser sometidos por él.
En medio de la confrontación entre los seguidores de Guerrardo y el pueblo de Ambrosía, sale a la luz una revelación: “Yo Zeus, hijo de Cronos, estoy enamorado de Carla, la hija del rey”. Estas palabras retumban en los oídos de los enfrentados y hacen reflexionar a cada uno de ellos, llevándolos a una misma pregunta: ¿realmente queremos esto? La respuesta en unísono es: “No… ¡Queremos la paz!”. Al final, Cronos se queda solo con su rencor y no le queda más que aceptar la paz.
Fue así como el musical Mambrú perdió la guerra, presentado por la Universidad Cooperativa de Colombia, con un elenco conformado por 50 jóvenes entre 6 y 20 años, logró que grandes y chicos, testigos de esta batalla, entendieran que el amor es más fuerte que el odio, y que la guerra sólo deja desdicha y sufrimiento, pero, sobre todo, que la vida es más importante que la muerte.