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Mandala, una novela aleatoria

El Espectador presenta a sus lectores un innovador producto digital: una novela interactiva que desde nuestra página web atrapará a los más aventureros. Este sábado en Corferias, Bogotá. Pabellón 18, stand 208, 1:00 p.m.

REDACCIÓN CULTURA

28 de abril de 2017 - 10:27 p. m.
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Este sábado (1:00 p. m.), El Espectador presenta a sus lectores un innovador producto digital: una novela interactiva que desde nuestra página web (www.elespectador.com) atrapará a los más aventureros. Se trata de Mandala, obra de la escritora bogotana Alejandra Jaramillo, que recibió el premio de Crea Digital y los ministerios de las Tecnologías y de Cultura. Es un viaje aleatorio: se puede acceder por muchas puertas y leerse como cada quien decida. Mandala son muchas novelas, según cada lectura elegida o el azar.

Nos enfrenta a personajes y mundos, en torno a las experiencias de una mujer actual, en su ir y venir por la literatura, la sexualidad, el universo muisca, vidas pasadas y futuras. Algunos la califican como una Rayuela —el clásico de Cortázar— del siglo XXI. Lo más valioso es que fue pensada, desde su escritura, como un goce digital a través de la acumulación de historias, de temas, personajes y universos narrados con diversas estrategias, variados lenguajes y géneros. Cada narración está enlazada a mandalas que representan las partes del texto y que sirven como referencia visual y simbólica de la lectura. El mandala que cada lector irá construyendo es creación del abuelo Tigua Nika Sua, que hoy se presentará con la autora, y proviene de un oráculo muisca. Los caminos de lectura serán registrados a cambio de mandalas y textos oraculares.

El internauta decide por dónde perderse escogiendo entre la lista de recorridos. La novela tiene siete partes: “Mutaciones”, “Ella danza silencios”, “Magma”, “Esplendor del miedo”, “Paraísos”, “Trazas” y “El destello de su sombra”.

También se puede ingresar desde Amaura, su protagonista, ya sea por su pasado, sólo por su infancia, su presente o toda su historia, y también por la de sus amores, Juan y Tinkagua. Otras lecturas son posibles desde textos que Amaura escribe en el presente de la historia. Igual, a partir de temas esenciales de la trama, como sus alucinaciones, la indigenidad y la sexualidad. Para los más juiciosos, Mandala propone travesías por textos sobre literatura o de tertulias en las que Amaura y sus amigos se reúnen a conversar acerca de temas actuales. Esto configura como “el lado de acá”, que encierra los mundos más próximos, propios de la protagonista, referidos a su vida cotidiana ocurrida en Bogotá, y distintos géneros narrativos: entrevista, novela, diario, crónica, cuento, decálogo y ensayo.

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También hay un “lado de allá”, historias de otros protagonistas que rondan a Amaura, con las que se abren más caminos: “Carcelaria”: historia sobre una profesora y un preso que debe escribir una novela. “Entre sexos”, un Kinsey Report a la colombiana. “Ágape”, la historia de una mujer que a sus cincuenta años enfrenta la separación de su pareja. “Diario de un suicida…”, un hombre que ha decidido no llegar a los sesenta años y escribe el diario de sus últimos días. “Hilachas”, una historia que Amaura escribe sobre unas gemelas con vidas opuestas. “Tributo a Lars Hohner”, un ensayo ficticio escrito por Amaura sobre un pintor alemán, el pintor de la muerte. Y otra novela: “El destello de tu sombra”. Quedan invitados a navegarla.

 

Por REDACCIÓN CULTURA

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