6 Dec 2020 - 2:00 a. m.

María Mulata: “La música es un elemento valioso para la transformación social”

El arraigo al territorio es el eje transversal del proyecto que María Mulata creó en este año de aislamiento social. Diez canciones originales, que hacen un recorrido por todas las regiones del país y que hablan del medio ambiente, la fauna y la flora, así como de mitos, leyendas y costumbres, son el resultado creativo de la pandemia.

La María Mulata, un pájaro de la costa que tiene un sentido de agremiación, que cuando canta llama la atención de las otras aves, que conquista a su pareja a partir del baile y del canto, es el origen del nombre artístico de Diana Hernández, conocida como María Mulata. La carga simbólica con la danza y el canto, que se ve en algunos ritmos de la Costa Caribe, así como el recuerdo que la artista tiene de su profesora de bullerengue, Etelvina Maldonado de la Hoz, pues cuando ensayaban las aves se unían al encuentro del baile con su canto, es lo que la llevó a adoptar dicho nombre artístico. En palabras propias: “En honor a ese bonito recuerdo tomé el nombre de María Mulata”.

Le sugerimos leer “Expedición Tribugá”, una muestra del balance natural y cultural que existe en el Chocó

Desde los cuatro años, en coro con su hermano, Hernández canta bambucos y pasillos. Los Festivales de Música Andina se convirtieron en los escenarios donde los dos, bajo el nombre de Campanitas, cantaban música nacional. Y es que, como se lee en un artículo de Revista Arcadia, el gusto por estos ritmos es una herencia familiar. “Desde muy pequeña, mis padres interpretaban, en las tertulias familiares, músicas de todas las regiones de Colombia, algo que después se convirtió en una profesión familiar”. Así, desde niña, María Mulata ha estado ligada a los ritmos propios de los territorios. La música se le ha dado de una forma espontánea y ha sido una constante en su vida. A este diario le afirmó que al son de El combo sonoro, la agrupación en la que su papá tocó música de José Barros y Lucho Bermúdez, se familiarizó con la guabina, el torbellino y el bambuco. Esa fue su escuela.

Sus padres son transversales a su amor por la música popular, pues afirma que creció en un ambiente en el que el reconocimiento de la cultura fue el centro de su educación. Así como ellos la llevaron a recorrer el país, ella continuó con dicha tradición. Investigando sobre el bullerengue y la cumbia, en un intento por entender las raíces afro, indígenas, andinas y europeas que este último ritmo puede tener, María Mulata conoció de primera mano esa Colombia multicultural. “Con ello aprendí que Colombia es un país rico en cultura y en ritmos. Muchas veces no valoramos a nuestros cultores, a nuestros sabedores, que son entes de un acervo cultural invaluable. Además, entendí la realidad del país, pues he recorrido territorios llenos de historias atravesadas por la violencia que se transmutan a través del canto y de la danza”.

Colcha de retazos, Un canto por Colombia y Un canto por las regiones son tres iniciativas con las que se evidencia ese vínculo social que, para María Mulata, tiene la música. La primera, es una academia itinerante que pretende realizar contenidos sobre músicas colombianas para que los niños identifiquen los diferentes ritmos y reconozcan los instrumentos, en un intento por situar la música nacional en un mapa que permita el reconocimiento del país como un todo. “Se trata de reconocernos como retazos de diferentes colores, unidos por un mismo hilo”. Este proyecto se lleva a cabo con comunidades en riesgo y en estado de vulnerabilidad, en las que la música cumple un papel transformador. En cuanto a Un canto por Colombia y Un canto por las regiones, María Mulata ve en estas iniciativas una oportunidad de defensa de la vida. “Desde que empecé a viajar, sobre todo con la investigación del bullerengue, conocí el lado de la guerra y el lado de las comunidades que están olvidadas. Creo que como músicos cumplimos la función de darle voz a esas personas que no la tienen, que no las reconocen y que claman un país en paz”. Se trata de llevar un mensaje amoroso y “de que todos nos conectemos con el dolor que los demás han sufrido”.

Si le interesa leer más de Cultura, le sugerimos: José Mujica: Volver a la vida (IV)

En un contexto de pandemia, María Mulata tuvo que frenar la mayoría de sus proyectos. Sin embargo, estos meses los ha tomado como una oportunidad para repensarse y para componer. Esta época la ha hecho reflexionar más allá de los escenarios, así como la ha incentivado a llevar la música hacia propuestas pedagógicas. “Me ha hecho replantear que no solo estamos para cantar en la escena, sino también para ser agentes de cambio a través de la música, de lo social, de la enseñanza. Así, me he convencido de que la música es un elemento valioso para la transformación y la reconstrucción del tejido social”.

El arraigo al territorio es el eje transversal del proyecto que María Mulata creó en este año de aislamiento social. Diez canciones originales que hacen un recorrido por las regiones del país y que hablan del medio ambiente, la fauna y la flora, así como de mitos, leyendas y costumbres, son el resultado creativo de la pandemia. Con letras propias, pero también de Carmen Álvarez, su mamá, y de Mónica Gontovnik, poeta barranquillera, el CD Colcha de Retazos se lanzará el próximo año. Como un abrebocas a este contenido, María Mulata ofrecerá un concierto para niños, ilustrado y animado, disponible del 12 al 14 de diciembre en YouTube. Detrás de este proyecto está una apuesta por reconocer las regiones, su música, su gente; así como un interés por reconocernos como diferentes, pero también como parte de esa colcha de retazos. En palabras de María Mulata: “Esa diversidad es lo más rico e importante que tenemos como país”.

Comparte: