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Desde sus orígenes, en la década de los ochenta, el entonces cuarteto norteamericano REM no se contentó con ser una de las tantas agrupaciones que nacieron bajo el amparo de la euforia independiente. Formada en aquel entonces por el vocalista Michael Stipe, el guitarrista Peter Buck, el bajista Mike Mills y el baterista Bill Berry, la banda pasó de ser una disculpa para la reunión de amigos a convertirse en la razón por la que cuatro personajes decidieron dedicar sus vidas a la música.
En ese entonces, Estados Unidos, América Latina y Europa buscaban nuevos sonidos, capaces de representar las inquietudes de una nueva generación. La misma que crecía con artistas de ventas millonarias como Michael Jackson o Madonna y a la par tenía agrupaciones que perseguían su rumbo y su público en universidades o pequeños locales. Cada grupo fue abriendo espacios y presentando discos que se volvieron el reflejo de una generación que escudriñaba las posibilidades que iban más allá de lo evidente.
En aquella década, los sellos IRS y Sire se encargaron de presentar las obras de una banda que en sus discos mostraba un carácter inquieto, una serie de guiños al folk y una decidida exploración lírica para nada facilista y con una conciencia social marcada. Tuvieron el paso por escenarios y radios siguiendo el ritual del grupo nuevo que todos conocen, pero nadie distinguía. Sólo hasta 1987 y 1989, con sus discos Document y Green, ampliaron su presencia en un mercado más dado a mostrar los esfuerzos marginales, etiquetándolos como “rock alternativo”.
Pero fue en los 90 cuando REM entró al fastuoso mundo de las bandas gigantes que venden discos, llevan a cabo largas giras y aparecen por doquier. Estuvieron presentes con estas producciones: Out of time (1991), Automatic for the people (1992), Monster (1994), New adventures in Hi Fi (1996) y Up (1998). Todos ellos nos mostraron al REM que es capaz de responder al mercado que pide sencillos, videos, giras y arma listados de popularidad. La década termina con un REM recordado por temas como Losing my religion, Shiny happy people, Everybody hurts o Daysleeper. Mientras la marca REM está valorizada en la música, la formación original se reduce al retirarse el baterista.
El nuevo milenio la ratifica como una banda que si bien sabe cuál es su lugar en el espectro contemporáneo, no pierde su orientación musical. Ofrecieron Reveal, en 2001, con el que hicieron pocas presentaciones para concentrarse en una recopilación (2003). Un año después llegó el momento para descargar las opiniones políticas sobre el mundo y el presidente Bush, con Around the sun. La decimocuarta placa arribó a nuestros oídos bajo el nombre de Accelerate. Con ella confirmamos cómo las lecciones aprendidas en la independencia, manejo de multitudes y medios no han opacado la idea de unos personajes que no imaginaban que sus vidas estarían ligadas a tocar y a ser punto de referencia para varias generaciones.
REM y The Mars Volta en Bogotá. Octubre 29. Parque Simón Bolívar.