El 57 % de los encuestados opina que el asesinato del último zar de Rusia, Nicolás II, y su familia, perpetrado por los bolcheviques el 17 de julio de 1918 en la ciudad de Yekaterimburgo, fue un "crimen monstruoso y sin justificación alguna".
Según el 27 % de los participantes en el sondeo, Nicolás II merecía ser castigado, pero no de esa manera.
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Y sólo el 3 % consideró que el fusilamiento del zar y su familia fue "un justo castigo por los errores del emperador".
De acuerdo con la encuesta, la figura del Nicolás II suscita las simpatías del 43 % de los rusos, mientras que el 22 % la evaluó de manera negativa.
"El relato soviético acerca que el fusilamiento del zar y su familia por los bolcheviques (...) fue necesario y el justo castigo por los errores y crímenes de la dinastía Románov ha perdido todo viso de credibilidad", dijo el director del VTSIOM, Valeri Fiódorov, al comentar los resultados del sondeo.
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La familia imperial fue ejecutada en medio de la guerra civil que estalló en Rusia tras la revolución de octubre de 1917 en un sótano de una casona de Yekaterimburgo, conocida como la casa Ipátiev por el apellido de su propietario.