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"Me gusta destruir dejando rastros"

El artista colombiano acaba de exponer en el Museo Municipal de Ourense, en España, y asegura que tiene el propósito inmediato de exponer en su país.

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Luis Alejandro Díaz, Barcelona, España
19 de diciembre de 2013 - 10:03 p. m.
El artista César Biojo durante la realización de una de las piezas que conforman su muestra. /Archivo particular En su trabajo, al pintor colombiano le interesa explorar el tiempo a través de las figuras humanas. / Archivo particular
El artista César Biojo durante la realización de una de las piezas que conforman su muestra. /Archivo particular En su trabajo, al pintor colombiano le interesa explorar el tiempo a través de las figuras humanas. / Archivo particular
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César Biojo, (Cali, 1981) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Estatal de Florida (Estados Unidos) y candidato a Ph.D. en Investigación Artística por la Universidad de Barcelona.

¿Después de estudiar y vivir en Estados Unidos cómo fue su llegada a Barcelona?

Yo llegué a Barcelona para hacer una maestría y porque tenía una novia acá. Pero la entrada fue difícil porque el medio catalán no es fácil ya que toca golpear muchas puertas y prácticamente todas las cierran. Hay que trabajar mucho hasta que al final sale alguna exposición, o algún reportaje. En mi caso me gané un premio y así empezó a rodar la bola, y siete años después sigo en la misma.

¿Cómo es su pintura? ¿Hay alguna búsqueda en particular?

Yo sufro de curiosidad crónica y el ser humano me parece una criatura muy intrigante y muy interesante porque le pasan cosas tan extrañas como el suicidio. También me interesa la conciencia del tiempo y la noción que el hombre tiene del tiempo y los conflictos que se derivan de eso tanto a nivel personal como colectivo. Por eso mi pintura es como una búsqueda hacia lo que representa el ser humano para nosotros mismos. Si, por ejemplo, revisamos los sistemas religiosos, estos responden tres preguntas básicas: de dónde venimos, qué hacemos mientras estamos acá y hacia dónde vamos. Es decir, el tiempo es el verdadero personaje de mi obra más allá del ser humano porque me interesa lo que el tiempo hace en el ser humano. Y por eso mi trabajo consiste en coger una persona que me atraiga tanto en lo físico como en lo emocional para después retratarlo. Y así, luego de pintar casi 24 horas seguidas, me gasto casi otras 20 deconstruyéndo todo. Básicamente: construyo y deconstruyo.

Es decir que su pintura no tiene un referente ni en Colombia, ni en el exilio...

Para mí el hecho de ser colombiano no delimita mi producción: mi interés es el ser humano. Pero por supuesto sé que en algún momento tocaré cosas que me importan a nivel político y cultural de Colombia. Pero por ahora solo tengo ojos para el ser humano así sea de China, de Kenya, o de Inglaterra.

¿Cómo fue ese paso de las instalaciones a la pintura y cómo encuentra el punto de equilibrio entre el color, el tiempo y el rostro humano?

Yo estuve haciendo pintura abstracta durante casi cinco años porque la figurativa me parecía una manera de demostrar talento. No le veía la esencia y pensaba que nada de lo que uno percibe es necesariamente realidad ya que creo en el engaño de los sentidos. Después hice instalaciones teniendo como interés primordial el ser humano y sus conflictos, hasta que llegué a la figura. Hoy considero que la figura es un campo que nunca se va a extinguir: lo que ha cambiado es la manera cómo el hombre se ha visto y se ha representado. Luego hice arte abstracto y hoy mi pintura es una mezcla de esas dos cosas: lo figurativo y lo abstracto, que es donde yo encuentro un reto verdadero ya que para mí, pintar realista no ofrece un reto verdadero y es más como reproducir. Me gusta destruir dejando rastros. El legado, la esencia de alguien, la prueba de que alguien existe.

¿Cómo es vivir con el hecho de tener que firmar los cuadros?

Llevo cuatro años trabajando con galerías pero no me gusta firmar, lo veo como un vestigio histórico, que antes fue muy importante ya que se necesitaba la huella del artista y la comprobación de que la obra estaba terminada por temas de autoría. Hoy me parece que una firma daña la composición. Pero me toca firmar porque la sociedad lo pide todavía. Eso ha generado un esnobismo dentro del mundo del arte con las firmas pero hace parte del mercado y es el juego que estoy jugando.

¿Cómo funciona ese mercado?

Lo mejor que tiene es la visibilidad y la difusión además de darme la posibilidad de vivir haciendo lo que me gusta. Me disgusta que a raíz de ser considerado como un lujo hay mucho esnobismo al rededor pero pues son gajes del oficio. Me gustaría que el arte tuviera más cercano a lo humano como herramienta de comunicación y de construcción social, sin estar ligado al poder o a las clases sociales.

¿Cómo ve el panorama actual del arte en Colombia y en el mundo?

El futuro del arte está en Internet. Yo creo que nunca la humanidad fue tan consciente de su historia y de su realidad como en este momento. Zygmunt Bauman dice que las imágenes que vemos en los periódicos dominicales tiene más información que la que pudo ver un filósofo o un científico del siglo XVIII en toda su vida. En ese sentido el mercado del arte ha de cambiar porque la galería tendrá que adaptarse a los medios de comunicación. Ahora, hablando de arte en Colombia, vamos a tener la primera Bienal de Arte en Cartagena y eso abre mucho el panorama porque era un espacio dominado por São Paulo.

¿Cómo fue su exposición en Ourense?

Fue en el Museo Municipal de Ourense del 10 de septiembre al 30 de octubre. Llevé parte de una obra que venía trabajado desde hace un año basada en la mirada e inspirada en una frase de Sartre, quien dice que la mirada lo hace a uno consciente de que uno existe. Y lleve una nueva serie llamada Los Comodines, que explora la parte más compulsiva del ser humano y sus mecanismos de defensa ante el miedo, la ansiedad y el fracaso; en este caso, esa exteriorización la abordé con el hecho de comerse las uñas.

¿Piensa llegar a Colombia en algún momento?

Exponer en Colombia es uno de mis objetivos primordiales. Entiendo que apenas estoy emergiendo y soy joven pero exponer en Colombia es un deber para conmigo mismo.

¿En qué está metido en este momento?

No sé muy bien hacia dónde voy pero estoy en un momento muy concreto en el que comparto con Zygmunt Bauman eso de que las cosas van tan rápido que no hay tiempo para que nada se solidifique. Hoy nadie se acuerda de las tragedias de hace una semana en Filipinas o de la tragedia de hace unos meses de la india.

¿Entonces por qué no hacer instalaciones en lugar de buscar fluidez en un cuadro?

Me gusta la idea de que la pintura se solidifique y que algo que es temporal, como el ser humano, sea representando por medio de algo atemporal, como es la pintura. Quiero hacer video a futuro pero la pintura sigue siendo mi herramienta más contundente.

Por Luis Alejandro Díaz, Barcelona, España

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