Publicidad

México y el 'boom' del arte contemporáneo

La feria contó con la participación de galerías de más de 20 países, entre ellas dos colombianas.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Lilian Contreras / Ciudad de México
03 de mayo de 2012 - 10:49 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Desde los años 90 el arte contemporáneo vive en México un boom que, en este siglo, tras consolidarse, ha dejado de lado, en cierta medida, al cine y la literatura. Por lo menos así lo sienten los coleccionistas y galeristas que se dieron cita en Ciudad de México en la novena versión de Zona Maco, feria de arte contemporáneo dirigida por Zélika García.

Durante cinco días, más de mil artistas de 20 países exhibieron sus obras en cuatro secciones: Principal, Nuevas Propuestas, Diseño y Zona Maco Sur. En la primera se destaca la participación de las galerías internacionales Caja Negra (Madrid), Lisson (Londres), Nara Roesler (Brasil), Continua (Italia) y Friedrich Petzel (Nueva York); además de las mexicanas Kurimanzutto, Proyectos Monclova, OMR, Enrique Guerrero, Labor y GAM. Al recorrer esta sección, la más grande, queda clara la tendencia del arte contemporáneo a desligarse de la belleza porque, como cualquier expresión artística, las obras no deben cumplir con los estándares socialmente establecidos.

Algunas de las piezas que responden a este postulado son un gran gancho de ropa del que cuelgan dos huevos fritos (reales) y un pollo muerto sin plumas ni cabeza, de esos que se compran en el supermercado; en el piso habían gotas de agua y sangre. Cuadros gigantes que mostraban las piernas de un hombre sosteniendo debajo de su cola una pelota, una escultura en piedra de un dispensador de gasolina, un papa dándole la bendición a una figurilla de Hellboy y una muñeca anime convertida en bicicleta fueron algunas de las propuestas que llevaron 57 galerías de 15 países.

De Colombia participaron Casas Reigner y La Central, ambas de Bogotá. Este año, Casas Reigner (que lleva cuatro años consecutivos asistiendo a la feria) exhibió una revisión de la obra de Antonio Caro, artista conceptual reconocido por crear el letrero de Colombia con las letras al estilo de la marca Coca-Cola.

La Central participó en la sección Nuevas Propuestas con las obras de los colombianos Carolina Caycedo, Estefan Benchoa y Felipe Arturo. También con las propuestas de Pía Camil, Ana Roldán, Manuela Viera Gallo y el estadounidense Otto Berchem, quienes tienen en común trabajar con códigos; es decir, sus obras representan algo en la medida en que el espectador le dé una letra, un color o un nombre a cada elemento que conforma la obra.

Estas obras abren otro tipo de discusión acerca de qué tanto se debe o se tiene que entender el arte. Para Juan Antonio Molina, curador y crítico de arte cubano residente en México, una obra “le gusta si la entiende y le llega al alma, independientemente de si es buena o no; o si el artista es famoso o no. Muchas veces ni es necesario entender el concepto de la obra, salvo las que mezclan un contenido político o social”.

Interactuando con el arte

A través de los años, Zona Maco ha logrado convertirse en un espacio de interacción entre coleccionistas, curadores, directores de museos, galeristas y artistas, pues más allá de tener más de mil obras colgadas en un centro de convenciones, el evento genera discusiones entre los participantes en medio de los almuerzos, comidas y fiestas que se llevan a cabo en varias galerías y museos de la ciudad.

Por ejemplo, es tradicional que por una noche el Museo de la Ciudad de México reciba a invitados exclusivos para una fiesta en la que, entre tequila y tequila, este año se pudo observar la crítica de la desintegración social según Minerva Cuevas, artista conceptual que mezcla pintura, esculturas y video para hablar sobre la sociedad de consumo. La obra de Cuevas, como la de varios artistas contemporáneos, rompe la separación entre el arte tradicional y las nuevas tecnologías.

Cristina Faesler, directora del Museo, sostiene que las nuevas tecnologías se están usando cada vez más en el arte ya que, como el pincel, son una herramienta para crear. Tal vez aprovechando esa explicación, Cuevas presenta en una sala oscura un video que perfectamente podría ser catalogado como documental.

Esta exposición fue curada por Patrick Charpenelle, de Zona Maco Sur, lo que demuestra la conexión que hay entre Zona Maco y los otros circuitos artísticos privados y públicos. Aunque la feria ya se acabó, en Ciudad de México aún se pueden apreciar las propuestas de Bosco Sodi en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la de Alejandro Pintado en el Museo Nacional de San Carlos y la de Pablo Helguera en el Palacio de Bellas Artes, así como la obra colectiva de Teresa Margolles y Tercerunquinto en la Sala de Arte Público Siqueiros, SAPS.

Este último presentó en la feria una colección de cinco fotos en blanco y negro de diferentes puntos de Bogotá, con letreros en color vinotinto que dicen “Asesinos”, “M-19”, “Si el hambre es ley, rebelión es justicia” y “Bogotá D.C de los cerdos”. Los artistas mexicanos sostienen que las frases no son opiniones personales sobre Bogotá, sino que hacen parte del proyecto que desarrollan en la ciudad sobre los grafitis relacionados con marchas estudiantiles, protestas y diferentes manifestaciones políticas y sociales.

Por Lilian Contreras / Ciudad de México

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.