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No somos el centro del universo. Para el artista colombiano Lucas Posada la mentalidad occidental ha sido siempre impelida por una motivación heroica de construir una identidad humana autónoma y racional. El templo que Occidente ha construido para enaltecer al Yo, lo ha separado de su unidad primaria con la naturaleza.
La historia del pensamiento occidental —desde Platón hasta Freud— se ha fundamentado en una mentalidad masculina que ha reprimido lo femenino. Una represión que niega la conciencia unitaria, la conexión con la naturaleza, el instinto, el cuerpo, la imaginación y el misterio.
La exposición Zeitgeist, el espíritu del tiempo pretende ubicar al hombre dentro del universo y no como centro de él. Cuadros, poemas e instalaciones son parte de una búsqueda por una imagen que represente el inconsciente colectivo, donde el hombre forma parte de la naturaleza. Los elementos reiterativos —la espiral, la esvástica y los rostros que se mezclan entre sí— buscan, entre luces y sombras, semejar el continuo movimiento y transformación del universo.
Para Posada, el modelo de pensamiento en espiral (de las culturas ancestrales e indígenas) es la alternativa al modelo de pensamiento lineal trazado por el racionalismo europeo y la filosofía positivista. Con su obra, el creador reflexiona sobre un tiempo cíclico que es comienzo y fin al mismo tiempo. Que en vez de descomponer el total en varias partes, reconoce la unidad y la interacción.
El artista colombiano considera que la cultura y la educación occidental nos han dicho quién ser y nos han dado unas pautas para entender la realidad. En Templo al yo, uno de los poemas que conforman la muestra y que complementan el lenguaje plástico, el artista habla sobre lo que creemos que somos: “Mis acciones y mis premeditaciones / mis pecados y los de mis padres / mis angustias, mis reflejos/ mis logros y mis acumulaciones/ (...) / la escuela, el club, el templo que frecuento / aquello que poseo / la responsabilidad que asumo ante la existencia / (…)”.
Ana María Escallón, crítica de arte, comenta que en Zeitgeist “lo oriental y lo occidental se unen en una forma de gravedad sistemática que encuentra en el espacio artístico una representación visual”. Escallón cree que como Einstein o Hawking, Posada “ha tenido la misma ambición: alcanzar la certeza de una teoría unificada a través de una descripción geométrica del universo”.
La geometría de Posada pretende reconciliar los opuestos, pues según él, “somos día y noche, principio masculino y femenino”. Lucas Posada cree que la humanidad está frente a un cambio histórico, una reconciliación entre las polaridades: una unión sagrada entre lo masculino y lo femenino, que durante mucho tiempo estuvo reprimido y que ahora está germinando.
La exposición invita a confrontar el pensamiento occidental y cuestionar las creencias establecidas acerca de nosotros mismos y del mundo. Lo femenino incita a reconocer la necesidad del pluralismo, del otro y de las múltiples perspectivas.
La obra de Posada
“Al ver el conjunto de la obra de Lucas Posada se pone uno al frente de la historia del arte moderno. Ahí está el suprematismo, el cubismo, el expresionismo, el puntillismo, pero sobre todo, resalta la referencia al inicio de toda esta revolución de las formas que significa la modernidad visual, el impresionismo. El trazo matérico, la confusión de los colores, la reverencia a la luz, la temporalidad de sus figuras, son cualidades que aprendió de sus antecesores”: Armando Silva, semiótico.