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Músico de todos los tiempos

Es posible que el nombre de Krzysztof Penderecki (se pronuncia ‘Crístov Penderesqui’) no suene familiar a muchas personas que, sin embargo, ya conocen su música

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Alberto de Brigard / Especial para El Espectador
22 de mayo de 2008 - 08:38 p. m.
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Porque él contribuyó con su banda sonora a aterrorizarlos en la película El Resplandor, de Stanley Kubric. La escritura de música para cine es sólo uno de los muchos rasgos de la versatilidad de este compositor polaco, considerado uno de los más importantes de la segunda mitad del siglo XX, quien se ha destacado también como director de orquestas muy importantes.

Hay que decir que Penderecki fue afortunado, porque los inicios de su carrera coincidieron con una época de apertura política en su país. Por ello, su primera obra importante, Trenodia a las víctimas de Hiroshima, escrita para 52 instrumentos de cuerda y estrenada en 1960, pudo oírse rápidamente en muchos lugares del mundo y puso a su autor en contacto con influyentes compositores europeos y americanos. Desde ese momento Penderecki estuvo a la vanguardia de la música orquestal contemporánea, generalmente con obras escritas para conjuntos numerosos, con sonoridades eminentemente modernas.

Su estilo de composición ha tenido una gran evolución en sus cincuenta años de actividad. En sus primeras épocas se concentraba en los experimentos sonoros, con un cierto desprecio de la melodía, cambios extremos en el volumen y en el registro de los instrumentos y las voces, así como ritmos inesperados y variables.

Sin embargo, la estructura de muchas de sus obras se ajusta a la más sólida tradición occidental, pues compuso Pasión según san Lucas, Réquiem Polaco, ocho sinfonías, varias óperas y conciertos para diversos instrumentos, entre los que sobresalen los que compuso para los violinistas Isaac Stern y Anne Sophie Mutter, el chelista Mistislav Rostropovich y el flautista Jean-Pierre Rampal. En sus obras de los últimos tiempos ha retornado a un estilo más conservador y quizá más accesible, como lo podrán apreciar los asistentes a sus conciertos en Bogotá.

Penderecki tiene dos vínculos particulares con el mundo hispánico. Por una parte, dirige desde 1993 el festival de música Pablo Casals, en San Juan de Puerto Rico, uno de los más reconocidos del continente; por otra, recibió en 2001 el Premio Príncipe de Asturias, el más importante en la cultura hispanoamericana.

 En esa ocasión el jurado destacó “su talento innovador en todos los géneros, impuesto en situaciones sociales y políticas adversas, junto con su capacidad integradora de diferentes elementos de la música de la segunda mitad del siglo XX, que le convierten en protagonista de la cultura proyectada desde el este de Europa al resto del mundo”.

La orquesta y los programas

El conjunto que dirigirá Penderecki viene de Lituania. Es la orquesta titular del Festival de Vilnius, establecido en 1997 y uno de los factores que contribuyeron a que esa ciudad del Báltico fuera designada como capital de la cultura europea para el año 2009. Su fundador es Gintautas Kevisas, director artístico del festival, y está conformada por jóvenes músicos destacados que han hecho parte de la Sinfónica Nacional de Lituania, la Orquesta Estatal Lituana, la Ópera y el Ballet Nacional Lituanos y la Kamerata Báltica. Su director artístico y musical titular es el destacado violista Yuri Bashmet. El conjunto adelanta una gira internacional para promover el festival de este año y las actividades programadas para su “cuarto de hora” en el centro de la vida cultural europea.

La Orquesta del Festival de Vilnius, dirigida por Krzysztof Penderecki, se presentará dos noches consecutivas, el 30 y el 31 de mayo, en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. El viernes 30 interpretarán el Divertimento KV 137 de Mozart, la Chacona y la Serenata para cuerdas de Penderecki y el Recuerdo de Florencia de Chaikovsky. El sábado se podrá escuchar la Serenata para cuerdas de Penderecki, la Sinfonía de cámara Op. 110 de Dimitri Shostakovich y la Serenata para cuerdas de Antonin Dvorak.

La Chacona de Penderecki es la pieza más reciente entre las que se escucharán en estos conciertos. Es un homenaje a Juan Pablo II, compuesto en 2005, año de la muerte del Papa, quien fuera por muchos años arzobispo de la ciudad natal del compositor.

Informes: Tel. 343 12 12. Bogotá.

Por Alberto de Brigard / Especial para El Espectador

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