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“Obsolescencias”: una exposición coreográfica

Una pieza que le propone al espectador cocrear a partir de sus propias percepciones.

Argenis Leal

27 de septiembre de 2018 - 09:00 p. m.
Imagen de una de las escenas de la obra “Obsolescencias”, de Ricardo Rozo. / Cortesía
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Obsolescencias es una pieza que tiene algo de instalación, performance y artes vivas, pero que se define como una exposición coreográfica. Un dispositivo escénico que transita en los límites de la danza contemporánea y la exposición plástica, salpicada por momentos teatrales, proyección de video y animación, en un espacio no convencional donde el público decide qué ver y cómo acercarse a los artistas; una creación del director Ricardo Rozo que estará en temporada de estreno a partir del 4 de octubre en Artestudio.

En tiempos donde parece que la vida, las personas y los objetos se vuelven obsoletos con mayor rapidez, Rozo parte de una reflexión y experiencias personales sobre este concepto y el de la incuria. Según el artista, vivimos en una ciudad donde nos enfrentamos al abandono constantemente, a la falta de cuidado y la dejadez, que se va apoderando del cuerpo y la mente de los individuos hasta que perdemos toda autonomía. Sumado a una extensa investigación sobre la tenencia de la tierra y los desacuerdos de linderos, que se aprecia en el montaje a partir de la historia de una familia a lo largo del tiempo y su relación con el espacio que habita.

Aparentemente en el escenario no pasa nada, la construcción coreográfica parte inicialmente de pequeños, imperceptibles y reiterados movimientos que hacen parte de una escritura coreográfica minuciosamente creada para los bailarines Ricardo Villota, Felipe Valenzuela, Aníbal Quiceno y Diana León, que van cobrando vida como estatuas humanas para convertirse en una explosión de giros, saltos y movimientos que son el insumo para la creación plástica que queda plasmada en las paredes y pisos del lugar.

Y es que en esta ocasión, Rozo regresa al trabajo con la tierra negra como material para captar la expresión plástica del movimiento. “Mi fascinación por conjugar la danza y la tierra se inició cuando vi la obra La consagración de la primavera, de Pina Bausch. Ella colocó en el escenario tierra negra sobre la cual danzaban los bailarines, fue hermoso y muy orgánico. Yo trabajo con menos cantidad y con el objetivo de captar los trazos de cada gesto, buscando ir más allá, al reciclar la técnica de la tierra pisada, que se usa en construcción tradicional para ‘sembrar a los bailarines’ como esculturas, pero cuando la danza emerge, la pieza se transforma y evoca cuadros múltiples; por eso la catalogamos como una exposición coreográfica”´.

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La pasión por la danza de este director empezó a muy temprana edad. A pesar de que sus estudios universitarios se centraron en las artes plásticas, el acercamiento a esta expresión artística ocurrió gracias a numerosos encuentros con coreógrafos y reconocidas figuras, que le permitieron adquirir un profundo conocimiento de técnicas como la Cunningham (Estados Unidos), Limón (París, Francia) y de ballet clásico, las cuales lo hicieron un experto en este arte contemporáneo.

Hace 26 años fundó la Objects-fax en París para crear obras de interacción entre lo coreográfico y lo plástico, como Obsolescencias.

Por Argenis Leal

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