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Este colectivo español insiste en que los ojos son el espejo del alma. Ramón Giménez, Juanlu, Marina, Xavi Turull, Panko, Sergio Ramos y Maxwell Wright, sus integrantes, son brujos porque tratan de ver un poco más allá de lo evidente. Lo mejor de la historia de Ojos de Brujo (ODB) es que lo consiguen y logran explorar sonoridades insospechadas dentro de lo que se entiende por flamenco.
Siguen la herencia gitana al pie de la letra. Viajan más de la mitad del año y, por fortuna, en su destino próximo está Colombia como preámbulo del Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre de Bogotá.
¿Cuál era el panorama de la música flamenca antes de la aparición de ODB?
En aquel entonces se respiraba la evolución que había del flamenco de manos de Paco de Lucía, Camarón de la Isla y Pata Negra. En el año 96 surgimos nosotros y ahí había mucha fusión. Sin embargo, gente que hiciera lo que nosotros hacemos no había. Fue un momento como de pausa.
¿Cómo identificaron que el flamenco y el hip hop podían emparentarse?
Nunca tuvimos una fórmula con la que dijimos con esto nos vamos a forrar. Jugando he hecho cosas muy locas, como mezclar la seguidilla con el reggae, los tanguillos con el tap, el tango con el funk y la rumba con el trash.
¿Cuáles son las influencias de Marina, la vocalista?
Ella viene del mundo del teatro alternativo y nunca tuvo la intención de figurar en un grupo musical, porque su fuerte era la escena.
¿Por qué sus letras tienen altos contenidos sociales?
Cuando empezamos estábamos en unas circunstancias sociales bien particulares. Entre 2000 y 2002 comenzó un movimiento en contra de un gobierno demasiado estricto que nos metía en una guerra a la que no queríamos asistir. No obstante, no todos nuestros temas tienen ese carácter social, algunas canciones cuentan historias personales, pero nos gusta reflejar la cotidianidad de la gente.
¿Qué tan incorporados en su propuesta se encuentran los estilos tradicionales del flamenco?
Todos nuestros temas tienen un base flamenca. Nosotros cogemos el flamenco como color base y luego nos atrevemos a poner pinceladas de música latina, de sonoridades de la India, de África y de todas las músicas que nos llegan. El flamenco es tan rico que permite esas mixturas.
¿Cómo es su ‘performance’ en vivo?
Ese es nuestro plato fuerte. Ahí es donde mejor nos movemos, porque en todo el mundo hemos logrado que el público sea uno más de la banda. Se trata de un espectáculo muy potente con el que ha vibrado Japón, Noruega, Suecia y toda América.
¿Cuáles son las diferencias entre actuar en un teatro dedicado a los recitales y en un coliseo sin silletería?
Es muy diferente. Nosotros venimos de tocar en la calle, el escenario más vital y más directo de todos, luego participamos en festivales y nuestro medio natural es tocar en lugares amplios en los que la gente puede bailar. Lo que permite el teatro es gozar de una acústica perfecta. La calidad en el teatro es un poco mejor, aunque también es más frío.
‘Barí’, ‘Techarí’ y ‘Aocaná’... ¿de dónde vienen los extraños títulos de sus álbumes?
Son nombres en lengua caló, un idioma de los gitanos de Cataluña que se irá perdiendo con el tiempo, porque no hay nada escrito y todo es por tradición oral.
¿Qué recuerdan de su primera visita a Colombia?
Teníamos muchas ganas de tocar en Colombia y empezó a llover. Luego terminamos el concierto y la lluvia paró, pero el público no se movió un ápice. Después hicimos una gran rumba, como dicen ustedes los colombianos, con todos los artistas del festival. Fue una maravilla y por eso regresamos.
¿Cómo fue el trabajo de colaboración con Martirio, Pepe Habichuela y Cyber de Asian Dub Foundation?
Pepe Habichuela es como una gran guía para nosotros y siempre ha hablado muy bien de nuestro proyecto colectivo, a pesar de ser uno de los grandes exponentes de la guitarra flamenca en su versión más pura. Con Martirio fue maravilloso, porque ella logró mucha empatía con nuestra vocalista. Con Cyber la historia es más larga, porque nosotros coincidimos con Asian Dub Foundation en varios conciertos y en múltiples actividades de tipo social.
¿Cuáles son sus proyectos?
En 2010 celebraremos diez años oficiales de la publicación del primer trabajo de ODB y lo vamos a celebrar invitando a artistas que han sido afines a nuestra historia.
Jardín Botánico de Medellín. Febrero 19 a las 8 p.m. Auditorio León de Greiff de Bogotá. Febrero 20 a las 8 p.m. Informes: www.tuboleta.com y 593 6300.