Andrés Orozco Estrada y el concertino Luis Martín Niño se enfrentan musicalmente este viernes a las 7:30 de la noche en el Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y el sábado 10 a las 4:00 de la tarde en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia.
Shostakovich para Luis Martín Niño: la experiencia del compositor ruso Dimitr Shostakovich con la sinfonía, se desborda en la escritura de conciertos, pues el éxito de los mismos depende de un buen manejo sinfónico. Shostakovich estrenó su primera sinfonía a la edad de 19 años y el éxito inmediato de la obra alentó al joven en su carrera musical.
Antes del estreno de su primera sinfonía, Shostakovich había escrito Tres danzas fantásticas para el piano, un tema con variaciones para orquesta, tres piezas para chelo y piano y una suite para dos pianos y había destruido otros intentos como el de la Sinfonía Revolucionaria y una ópera Los gitanos, sobre una pieza de Pushkin.
Esto le valió para irse convirtiendo poco a poco en uno de los compositores más prestigiosos de la antigua Unión Soviética. El concierto para violín que oiremos en el programa de este fin de semana, fue estrenado en 1955 por la Orquesta Filarmónica de Nueva York bajo la conducción de Dimitri Mitropoulos y con el violinista David Oistrakh como solista.
En esta oportunidad, el maestro Luis Martín Niño, Concertino Principal de la OFB y una de las figuras más reconocidas de la Orquesta, será el solista. Su trayectoria musical que la inició desde muy joven, se empezó a consolidar cuando fue Concertino de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Colombia y con la que actuó en varias oportunidades como solista.
En 1983 fue Concertino de la Orquesta Juventudes de América en Puerto Rico y en 1985 representó a Colombia en Estocolmo, Suecia con la Orquesta Filarmónica del Mundo dirigida por el maestro Carlo María Giulini.
Beethoven, heroico para la orquesta
El programa escogido por el maestro Andrés Orozco Estrada para esta oportunidad, se abre y se cierra con dos piezas de Beethoven. Como es bien sabido, el gran músico alemán profesó un gran interés por el arte dramático e incesantemente buscó temas que le sirvieran como base para libretos de ópera, pero por diversas circunstancias sólo pudo realizar una ópera completa, Fidelio.
Un tema, muy similar a este y que le llamó la atención al compositor, fue el de Egmont, según la realización teatral de Goethe. Para esta obra, Beethoven compuso música incidental que incluye algunas arias, pasajes orquestales y un final majestuoso conocido como la Sinfonía de la victoria. El tema del drama es el de la opresión sufrida por el pueblo holandés bajo el yugo español en el siglo XVI y el sacrificio del príncipe Egmont.
Por otra parte, con la Sinfonía heroica Beethoven irrumpió en el mundo musical vienés con un nuevo estilo sinfónico, desbordante de energía, de inusitada duración e intensidad de sonido. Inspirado en los ideales más nobles de la Revolución Francesa, Beethoven anotó en la portada de la partitura Sinfonia eroica, composta per festeggiare il sovvenire di un grand uomo (Sinfonía heroica, compuesta para festejar el recuerdo de un gran hombre).
Ese hombre era Napoleón Bonaparte y el título descriptivo original de la obra era precisamente, Bonaparte; pero Beethoven eliminó la dedicatoria, desilusionado por las aspiraciones monárquicas del líder francés, que desembocaron en su coronación en mayo de 1804.
Beethoven inició la composición de la tercera sinfonía en 1803 y la finalizó a comienzos del año siguiente. El estrenó público de realizó en Viena el 7 de Abril de 1805, bajo la batuta del compositor.