6 Apr 2021 - 12:10 a. m.

Pablo Montoya: “Es urgente que Colombia exhume a sus desaparecidos”

Desde el relato ficcional de La sombra de Orión, el autor antioqueño plantea la idea del mal y el concepto de violencia en el país, a su vez que evoca el drama de las desapariciones y de todos los misterios alrededor de La Escombrera.
Andrés Osorio Guillott

Andrés Osorio Guillott

Periodista Deportes
Pablo Montoya asegura que Colombia necesita varias dosis de yagé para hacer una catarsis frente a la violencia. / Marcela Sánchez
Pablo Montoya asegura que Colombia necesita varias dosis de yagé para hacer una catarsis frente a la violencia. / Marcela Sánchez

Podríamos pensar que el origen del mundo, que incluso los orígenes de nuevos mundos, de los mitos que fundamentan el sentido del ser humano empezaron por preguntas, por cuestionamientos sobre las necesidades profundas de nuestra condición. Pablo Montoya no funda un mito con La sombra de Orión, pero sí invita a pensar en un nuevo tiempo, en un espacio donde las raíces de la tierra solo lleven en sí mismas las propiedades del suelo y no también los restos de quienes murieron en una guerra perpetua. ¿Quién sale ileso de la violencia? ¿Qué hacer con la muerte? ¿Qué significa ser bueno en regiones roídas por el mal? Estas preguntas se hace Pedro Cadavid, personaje central del libro, pero también se las hace el autor, quien piensa que este país necesita una catarsis como la que él pudo hacer escribiendo este libro y evocando las memorias perdidas y los anhelos nostálgicos e impotentes de las víctimas de los desaparecidos que yacerán por siempre en La Escombrera.

“El gran problema de Colombia es la tierra, y eso pasa desde la conquista. La exclusión, la apropiación, la imposibilidad de una reforma agraria. Y sí, ha habido, pero la primera la hicieron los conquistadores, toda la tierra para nosotros; la segunda la hicieron los criollos: toda la tierra para nosotros; la tercera la hicieron los paramilitares, y ellos expropiaron a medio mundo. Los problemas de las comunas tenían que ver con la tierra también. Muchos crearon barrios de invasión porque han sido expulsados de la tierra. Me parecía pertinente incluir las medicinas ancestrales son curaciones a través de la tierra. La forma en que ellas curan están relacionadas con la tierra. Uno se cura por medio de ella. Me pareció apropiado que Pedro, que está enfermo por la violencia, sea curado por esas medicinas. Lo que necesita él es un gran purgante. Y yo creo que Colombia necesita unas inmensas dosis de yagé. Colombia necesita una catarsis. En algún momento Pedro se siente como en una cloaca, y él se da cuenta cuando hace la ingesta del yagé que no lo es, que él es el lugar donde ocurren todas las exhumaciones. De lo que se trata es de exhumar esos muertos. Ya los matamos, ya los desaparecimos. Es un problema ético, de moral. Toda esta figura es una conclusión muy similar a la que hacen la Comisión de la Verdad, la JEP, las ONG, una buena parte de esos estatutos, y es que es urgente para que el país se salve y la colectividad se alivie exhumar a esos desaparecidos”, cuenta Pablo Montoya.

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