La pintura y el dibujo ligados al tema del paisaje han sido los medios principales de la expresión artística de Natalia Castañeda. Sin embargo, siempre ha tenido la inquietud de extender estas prácticas, de buscar nuevas posibilidades de lectura y atenderlas en espacios que se salgan de lo bidimensional.
Una de las piezas que componen la exposición Blue exit que se presenta por estos días en La Galería Nueveochenta, son como unas gotas gigantes, amorfas, hechas de yeso y pintadas con lápiz, que logran emular un riachuelo rocoso. En este caso se sirve del dibujo para llegar a la escultura esparcida por el suelo de la galería. Esta fue una de sus búsquedas en la maestría que acaba de realizar en la Escuela de Bellas Artes de París, encontrar técnicas, proporciones, densidades y materiales para pasar de la imagen al objeto. “Me dejo llevar por el acto pictórico y que la misma actividad haga aparecer nuevas formas”, sostiene la artista. Esto también se hace visible justo en el principio del recorrido de la exhibición, donde hay un emplazamiento de rocas de colores arbitrarios, como una especie de ensayo escultórico en que se evidencian las técnicas tradicionales como el modelado y las marcas de las huellas de los dedos.
Dibujos de gran formato se exhiben en las paredes. Paisajes hechos a lápiz e intervenidos por la pintura recuerdan un poco las estampas japonesas del siglo XIX, cuando el registro a partir del movimiento y el seguimiento de las líneas evocaban lo efímero y lo frágil del paisaje. Estos dibujos de Castañeda inspirados en la naturaleza, más que unas fieles representaciones de un lugar particular, corresponden a unos paisajes interiores más místicos que salen a partir del proceso mismo del dibujo. Atmósferas que se debaten entre nubes, pastos, mares, ríos, pero que al final se confunden y no se sabe bien dónde empieza uno y dónde termina el otro.
Galería Nueveochenta. Calle 70 Nº 9-80. Tel. 3476071.