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Película perdida de Georges Méliès con el primer robot del cine apareció en Pensilvania

Recientemente hallaron una película del pionero del cine francés Georges Méliès en un baúl olvidado en Pensilvania.

Redacción Cultura y Agencia AFP

14 de abril de 2026 - 04:21 p. m.
La técnica de la bóveda de películas de nitrato, Courtney Holschuh, utilizando una lupa, observa la película original del cortometraje mudo francés de Georges Méliès de 1897, "Gugusse et l'Automate", en un espacio de trabajo en la bóveda de películas de nitrato en el Campus Packard de la Biblioteca del Congreso. Conservación Audiovisual Nacional.
Foto: AFP - KENT NISHIMURA
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Un maltrecho y viejo baúl de madera estuvo por generaciones olvidado en un ático, luego en un granero y por último en un garaje, sin que nadie supiera que dentro de este había un tesoro del cine francés.

Nadie en un siglo lo abrió hasta que Bill McFarland, de 76 años, un profesor retirado y bisnieto de un proyeccionista en Pensilvania, descubrió que tenía viejas películas que parecían “bastante buenas para ir a la basura. No tenía idea de lo que eran o cómo proyectarlas”, relata.

En un principio las ofreció a un museo, después intentó venderlas a un anticuario que rechazó la compra por el peligro que tienen estas cintas viejas, con una alta cantidad de nitrato, altamente inflamables.

El pasado verano, McFarland las llevó al Centro Nacional de Conservación Audiovisual de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en Culpeper, en el estado de Virginia.

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En el centro, los especialistas rápidamente notaron que uno de los rollos pertenecía a la compañía Star Film, que pertenecía al cineasta francés. La pista que los llevó a esa conclusión fue la estrella negra en el centro de la pantalla, luego de revisar el rollo cuadro a cuadro, el cual estaba desmoronado y pegado en algunos lugares.

Entre los rollos de cintas sin sonido se encontraba perdida una pieza de 45 segundos de Georges Méliès, el pionero del cine en Francia, titulada “Gugusse y el autómata”. El filme presenta la primera imagen de un robot en movimiento de la historia.

“Bromas atemporales”

La cinta fue filmada en 1897, dos años después de que los hermanos Lumière organizaran la primera exhibición cinematográfica en París, a la que asistió Méliès, que después sería conocido por crear los primeros efectos especiales en el cine.

Cinco años más tarde, en 1902, Méliès filmó “El viaje a la Luna”, considerada como una de las primeras cintas de ciencia ficción.

Méliès nació en 1861 y fue el hijo de una familia adinerada, aunque nunca tuvo interés en el negocio de zapatos de su padre y se decantó por la magia. Creó cerca de 520 filmes.

Su última película fue en 1913, antes de caer en el olvido y de convertirse en vendedor de juguetes en París, y cuando la meca del cine ya no era Europa sino Estados Unidos.

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Méliès fue uno de “los primeros cineastas”, explicó George Willeman, a cargo de la sección de películas con base en nitrato de la Biblioteca del Congreso. Según él, la cinta encontrada por McFarland es quizá una copia de tercera generación de la original.

Las películas de Méliès fueron copiadas, lo que convirtió al director en “uno de los primeros cineastas enfrentados a la piratería”, según Willeman.

Méliès también habría destruido un centenar de negativos, cuya película fundida habría servido para fabricar botas durante la Primera Guerra Mundial.

“Algunos de sus negativos fueron fundidos para obtener plata y celuloide, que se utilizaron en el esfuerzo bélico. Sin embargo, su popularidad antes de la guerra provocó una piratería generalizada, y hoy en día se conservan aproximadamente 300 películas de Méliès; el Centro Nacional de Conservación Audiovisual tiene alrededor de 60 en su bóveda refrigerada, diseñada para prevenir incendios de nitrato”, reportó Artnet News.

Aunque “Gugusse y el autómata” figura en el catálogo de Méliès, nunca se había visto.

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En ella, Méliès interpreta a un mago que acciona la manivela de un autómata que lo golpea en la cabeza con un bastón; este último le responde con martillazos mientras el autómata se encoge y luego desaparece.

“Esos planos son de una gran precisión para un filme tan antiguo, y las bromas son atemporales”, dice Jason Evans Groth, curador de imágenes animadas de la Biblioteca del Congreso.

Cine itinerante

El bisabuelo de McFarland, William DeLyle Frisbee, nació en 1860 en Pensilvania.

Sus relatos de viaje en cuadernos dan cuenta de las exhibiciones rurales. “Di un espectáculo en Garland, cinco dólares de recaudación, público difícil”, se lee en uno de sus diarios.

“Me imagino que el sábado por la noche podrían haber bebido un poco”, dijo McFarland, de acuerdo con France 24. “Me pregunto si hubo clientes decepcionados o si simplemente estaban alborotados. Quizás les emocionó ver estas fotos”.

Un siglo más tarde, los archivistas conservaron las valiosas bobinas en una cámara fría, diseñada para prevenir incendios, y donde también hay decenas de miles de piezas de la edad de oro de Hollywood.

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Los especialistas se tardaron una semana en restaurar el filme cuadro a cuadro y digitalizar. “Gugusse y el autómata” ahora hace parte de la historia del cine accesible en línea en el sitio web de la Biblioteca del Congreso.

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